Por: ELIAS SAMUEL ROSARIO MATA
En el 2004, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), volvió al poder, con el presidente Leonel Fernandez, quien nombró como cónsul general en Panamá, al licenciado Domingo Ramirez, residente en el país por varias décadas. Por tanto, conocía las intringulis, que todo dominicano estaba obligado a superar para establecerse en esta hermana nación.
Por ende, estableció un departamento jurídico en el consulado, convirtiendo la sede en un centro para solucionar problemas de índoles migratorias. Su legado, ha consolidado el reclamo de que se nombre en dichas posiciones, a líderes del partido en el poder residentes en los países donde ejercerán sus funciones. Pero, ningún gobierno se ha motivado a cumplir esa petición de la diaspora.
Es una de las razones, que ha influido para generar un desencanto descomunal en los votantes dominicanos residentes en el exterior. Un hecho comprobado en la ultima contienda electoral, en que cerca del 82 % se abstuvieran de ejercer el derecho al voto. El nombramiento de un cónsul residente en el país donde debe desempeñar sus funciones, es el mejor antídoto contra la abstención electoral.
No solo beneficia al partido, sino también a tantos dominicanos que son estafados por abogados inescrupulosos. La eficiente gestión consular permitió que el partido obtuviera la victoria en cada proceso electoral, desde el año 2004, hasta el 2020, en que el desgaste gubernamental combinado con las promesas de cambio, dieron como resultado la victoria del Partido Revolucionario Moderno (PRM)
Sumado a tales circunstancias negativas, el gobierno del PRM, nombra como Embajador en Panamá a un alto dirigente del PLD y como todos sabemos cada alto líder se mueve con su equipo. Sin darle cabida a los lideres locales, que se fajaron para que el partido llegara al poder. Lo mismo se repitió en el consulado, con el nombramiento de un Cónsul, que no se interesa por la comunidad. De la cual depende que un partido retenga el poder, o lo pierda.
Pero eso no es lo peor, lo que mas afecta el crecimiento de una organización política, son las desavenencias entre los miembros de su alto liderazgo. Cuando falta coherencia al mas alto nivel y cada uno tiene su propia agenda, se afecta todo el engranaje de la organización y en algún momento todo se derrumba.
Muchos lideres comunitarios, que fuimos atraídos con falsas promesas, hoy vemos con indignación la falta de conexión de nuestras autoridades, con nuestra comunidad. Especialmente en medio de una catástrofe natural como la que acaba de ocurrirnos.
El autor es abogado, residente en Panamá





