Por EMILIANO PEREZ ESPINOSA
Después de publicar mi artículo sobre el Audubon Ballroom, donde asesinaron a Malcolm X el 21 de febrero de 1965, una persona me confesó: «Vivo hace cuarenta años en este barrio, paso por ese lugar todos los días y no conocía esa historia». Más tarde, en un programa de televisión, un dirigente político de izquierda me dijo: «Emiliano, sigo tus artículos sobre Washington Heights. Sigue escribiendo, porque muchos de nuestros compueblanos no han tenido tiempo para conocer estas historias».
Sus palabras me hicieron reflexionar: ¡cuántos secretos tenemos frente a los ojos! A veces conocemos mejor las ofertas del supermercado que la historia de la esquina.
Después de esas conversaciones, volví a visitar The Met Cloisters, la sede del Museo Metropolitano de Arte dedicada a la Europa medieval, y sentí que había cruzado una puerta hacia otro mundo. Entre los árboles de Fort Tryon Park aparece un edificio que parece salido de una película de caballeros y reyes.
El museo actual abrió en 1938, con el gran apoyo de John D. Rockefeller Jr. Su origen está en la colección del escultor George Grey Barnard, quien abrió su primer museo en Manhattan en 1914. El Met adquirió esa colección en 1925. Aquí se unieron piezas antiguas de Europa con una construcción moderna. Uno mira alrededor y pregunta: «¿Sigo en Nueva York o me bajé del tren en otro siglo?». ¡Por suerte, este viaje no necesita pasaporte!
DE ESPAÑA A FRANCIA SIN PASAR POR EL AEROPUERTO
Camaradas, comiencen por las capillas. En la capilla de Fuentidueña encontrarán el ábside, la parte semicircular que rodeaba el altar, de la iglesia de San Martín, en Fuentidueña, Segovia, España. Es una obra románica del siglo XII, cedida en préstamo a largo plazo por España. Su reconstrucción en Nueva York comenzó en 1958 y terminó en 1961. Para transportarla hubo que numerar y empacar cerca de 3,300 piedras. ¡Si una mudanza de apartamento provoca discusiones, esta debió poner a prueba la paciencia de los santos!
La capilla de Langon incorpora partes de la iglesia de Notre-Dame-du-Bourg, en Langon, cerca de Burdeos, Francia, construidas después de 1126 y adquiridas por el Met en 1934. Así, al caminar de una sala a otra, pasamos de España a Francia sin hacer fila en el aeropuerto.
LOS CLAUSTROS DONDE EL TIEMPO SE DETIENE
Después, recorran los claustros, patios rodeados de pasillos cubiertos donde los religiosos caminaban y meditaban.
El de Cuxa, con sus columnas de mármol rosado, procede del monasterio de Saint-Michel-de-Cuxa, cerca de Perpiñán, en la actual Francia, y data aproximadamente de 1130 a 1140.
El de Saint-Guilhem-le-Désert, cerca de Montpellier, Francia, conserva piezas de finales del siglo XII y comienzos del XIII. Ambos ingresaron en la colección del Met en 1925.
El de Trie contiene piezas del convento carmelita de Trie-sur-Baïse, en el suroeste de Francia, de finales del siglo XV.
Las arcadas de Froville, en Lorena, Francia, también son del siglo XV y fueron donadas al Met en 1935.
El llamado Bonnefont reúne piezas de finales del siglo XIII y del XIV. Aunque antes se atribuían a la abadía de Bonnefont-en-Comminges, hoy sabemos que varias proceden de un monasterio franciscano de Tarbes, Francia. ¡Hasta las piedras tienen historias familiares que necesitan investigación!
LOS TAPICES DEL UNICORNIO Y EL HUDSON
Antes de salir, miren los vitrales y busquen los famosos tapices del unicornio, tejidos alrededor de 1495-1505 en los Países Bajos meridionales. Sus escenas guardan belleza, misterio y una persecución que parece una película contada con hilos. Y tranquilos: el unicornio no va a salir a cobrarles la renta.
Después, disfruten de los jardines y de las vistas del río Hudson.
El museo está en 99 Margaret Corbin Drive, dentro de Fort Tryon Park, y el autobús M4 llega hasta allí. Vayan con amigos, con su pareja o solos, y regálense tiempo para mirar sin prisa.
Nuestro barrio guarda historias que merecen ser compartidas. No esperemos otros años para descubrirlas: quizás entren pensando que van a ver piedras viejas y salgan sintiendo que han encontrado un tesoro.





