Por Máximo López hijo.
El año 1996 trajo acontecimientos que marcaron grandemente el país, empezando con el histórico “pacto por la democracia” que le redujo dos años de gobierno al presidente Joaquín Balaguer en el 1994.
El 2 de marzo del 1996, muere Jacobo Majluta en Tampa, Florida.
En las elecciones del 1996, José Rafael Abinader Wasaf (padre del actual presidente) participa en las elecciones presidenciales por el partido Alianza Social Dominicana, con la decisión de no apoyar a Peña Gómez y el Bloque del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).
El 16 de mayo se celebran las elecciones.
El 30 de junio se celebran las elecciones de segunda vuelta, lo que puso fin al caudillismo de Juan Bosch y Joaquín Balaguer, y fue el último chance para que tanto Peña Gómez como el licenciado Jacinto Peynado llegaran a la presidencia de la República.
Entra al escenario político el doctor Leonel Fernández, un joven político que vence al político más aquilatado y carismático de todos los tiempos: el doctor Peña Gómez, con el apoyo del doctor Joaquín Balaguer.
Un dato curioso y a considerar es que, el año 1996 –en el que Leonel Fernández ganó por primera vez la presidencia de la República– resultó ser un año bisiesto, el año 2028 «en el que tendremos elecciones en nuestro país» tambien resultará ser tambien un año bisiesto.
El PRM llevó un payaso al Palacio Nacional, el cual no se pudo convertir en rey, pero si convertir el Palacio en un circo, subió a la montaña para ser visto –no para mirar- han resultado ser un vulgar espejismo, una estafa disfrazada de cambio que solo han traído apagones, alto costo de la vida, deterioro en la educación, medidas desacertadas, y miles de millones de pesos en préstamos, y no han hecho ni una cancha de baloncesto.
De igual manera el pueblo se equivocó en el 2000, cuando llevó otro payaso al Palacio Nacional. Hipólito Mejía no pudo destruir el país; porque no tuvo más tiempo, sino…hoy estaríamos comiendo piedras y vistiendo harapos.
Todo parece indicar que de aquí al 2028, Abinader y el PRM van a dejar el país en cuatro blocks con el motor fundió.
Ya muy bien lo había escrito Jose Ortega y Gasset en un ensayo «que más que ensayo» es un pretexto para la reflexión, titulado “Mirabeau o el político” en el cual clasificó a los gobernantes en estadistas escrupulosos o pusilánimes. Indiscutiblemente que para Gasset un estadista es una persona con profundos conocimientos en asuntos del Estado, sabio, hábil en la toma de desiciones, que se ocupe –no que se preocupe- y que este subordinado a los intereses de la nación. De todo lo antes mencionado carece el presidente Abinader.





