PRM y FP: Se tendrán que comer ripiao al PLD en 2028

El análisis político en República Dominicana apunta a una reconfiguración del sistema de partidos rumbo a las elecciones de 2028, con PRM y Fuerza del Pueblo dominando el escenario.

Por Javier Fuentes

La política en la República Dominicana atravesará una reconfiguración silenciosa, pero profunda. Porque lo que está en juego no es solo quién ganará las elecciones de 2028, sino quién quedará como partido importante dentro del sistema político.
En ese contexto, sostengo una teoría que puede resultar incómoda para muchos, pero que cada vez es más visible con respecto al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), de que será reducido a una condición de irrelevancia. Aun con Gonzalo Castillo siendo candidato, progresivamente el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y la Fuerza del Pueblo (FP) se lo comerán.
Ambos partidos, aclaro, tienen con los nuevos electores suficiente trabajo para crecer. Pero el problema radica en reducir al contrario para que su posición futura no sea importante.
Pero para explicar esta teoría, primero vamos por partes —al final la van a entender mejor—. Con respecto al PLD, este ha entrado en un punto de inflexión al descender a un 10% de preferencia electoral, según la última elección del 2024, una cifra impensable para un partido que durante dos décadas dominó la vida política nacional. Para volver a ser una opción real de poder tendría que multiplicar por cuatro ese porcentaje (10 x 4). Y si analizamos el dato frío de que muchos jóvenes y adultos no creen ni se sienten representados por los partidos políticos, datos de las encuestas, entonces esa multiplicación le resultaría muy difícil, peor es llevando un candidato cuestionado, con razón o sin ella.
Súmele a eso que hasta ahora el PLD no ha hecho nada importante para crecer. Y que tiene también la dificultad de un PRM en el gobierno y la fortaleza de Leonel, debido a que no existe otra figura en la oposición con un peso político comparable.
El otro punto focal, es que con la rapidez que leemos en las redes, así mismo es esta generación, solo hay que leer en que están los jóvenes. No creen en los partidos y mientras más tiempo hayan estado en la política los aspirantes, menos credibilidad tienen para ellos.
Porque el peor candidato que puede elegir un partido es el que ha sido cuestionado por la justicia.
Lo otro es que el PLD aunque no desaparezca inmediatamente, sufrirá una transformación estructural; que es la de un partido que participa, pero que no decide nada electoralmente. Los indicadores sociopolíticos que observamos, sin exageración, son los que nos permiten en esta coyuntura y en términos coloquiales titular este artículo: “PRM y FP: Se tendrán que comer ripiao al PLD”. En otras palabras lo van a vaciar hasta dejarlo orgánicamente sin estructura.
Esto, del comérselo ripiao, es porque Danilo Medina, en sus últimos discursos tratando de radicalizar la base peledeísta, ha hecho todo lo contrario, sonar la sirena y prender el foco en primer lugar a la Fuerza del Pueblo y después al PRM.
Qué les quiero decir con esto.
Que viene un escenario crítico en el sentido de que el PLD quede por debajo del 5%, fuera de cualquier rol determinante para una eventual segunda vuelta.
Porque no solo se tratará de perder votos, sino de perder capacidad de arbitraje, de ser la bisagra que abra o cierre la puerta del triunfo electoral.
En este reordenamiento, el PRM tiene un papel decisivo desde el poder. Su lógica es clara: consolidar control institucional, ampliar alianzas y absorber liderazgos territoriales: alcaldes, regidores, directores distritales, dirigentes medios y operadores locales, para que migren hacia donde existe acceso a recursos, estabilidad y poder real.
Ningún candidato podrá sin recursos competir de tú a tú con los del PRM, sin alianzas.
No es ideología; eso no existe. Es el cálculo para ganar las congresuales, las municipales y la presidencial en la primera vuelta, simple aritmética que te dice que el PRM no puede tener contemplaciones para succionar cualquier partido.
En su momento, el PLD lo hizo. Y ahora su propio método se lo aplicarán.
¡Qué ironía…!
Cuando llegue el momento en que el PRM haya cohesionado su fuerza, tendrá, para fortalecer su posibilidad de triunfo en primera vuelta, que chuparse y debilitar las estructuras intermedias del PLD, y de otros, que tradicionalmente han sido muy operativas.
En paralelo, la FP actuará en otro nivel para lograr lo mismo. Aunque la Fuerza del Pueblo no compite únicamente por coyuntura electoral, sino por una construcción histórica bajo el liderazgo de Leonel Fernández. Porque el proyecto Fuerza del Pueblo querrá rearticular sectores que antes formaban parte del universo peledeísta, apelando a la memoria de gobierno, la experiencia y la identidad política de una época.
En términos prácticos, esto significa que el PLD estaría absorbido desde dos direcciones distintas, pero complementarias en sus objetivos individuales. Desde arriba, por el poder institucional del PRM, y desde “dentro” y afuera, por su propia “tradición política”, que es la Fuerza del Pueblo (FP). Porque no hay forma de borrar a Leonel de la sigla PLD.
El resultado de esa doble dinámica de exterminio es una erosión simultánea: el PRM absorbe estructura y voto pragmático, mientras la FP absorbe identidad, cuadros y memoria política…
En ese escenario, el PLD pierde tanto su base operativa como su narrativa histórica.
Aquí es donde la teoría adquiere mayor sentido político.
Porque no se trata de eliminar al PLD, sino de reducirlo a un actor sin peso decisivo. Un partido que exista, pero que no defina. Que no pueda inclinar la balanza.
Desde el punto de vista estratégico, esto implica un cambio, el fin del PLD como árbitro electoral para una segunda vuelta. Durante años, su poder residió en ser el partido dominante. Hoy ese espacio está siendo ocupado y disputado por otro actor.
Sin embargo, sería un error asumir su desaparición automática. El PLD conservaría “mínima estructura”, experiencia organizativa y un voto que aún le permita sobrevivir legalmente, una réplica del PRD y el Partido Reformista en el sistema de partidos políticos en la República Dominicana. Con un sistema que realmente, ya lo he dicho, no soporta tres partidos mayoritarios. Su caída —la del PLD— por debajo del 5% es inevitable, aunque lleve a “San Gonzalo o San Javier” en la boleta presidencial.
Mientras tanto, el PRM “parece concentrado en la gestión del presente”, con una lógica de poder que en lo inmediato privilegia el control institucional.
Lo que electoralmente es una apariencia para lo que hará mañana… sabiendo que no puede permitir un PLD, con más de un 7 %
En tanto, la Fuerza del Pueblo se proyecta con mayor “profundidad estratégica”, pensando no únicamente en la próxima elección, sino en la arquitectura política de largo plazo. En ese sentido, el liderazgo de Leonel Fernández no opera como un candidato coyuntural, sino como el eje de un proyecto político de permanencia en tiempo y tiempo.
Por demás está decir que el sistema de partidos no se está simplificando; se está reordenando para tener dos partidos fuertes. Y en ese reordenamiento, el PLD no tendrá espacio y hoy, más que nunca, se enfrenta a su mayor desafío: dejar de ser para convertirse en no ser.
Esto suena filosófico, pero es así.
Si esta teoría se sigue alimentando con los indicadores y discursos de Danilo Medina cómo el “síndrome de Estocolmo”, entre otros; que en vez de radicalizar su base, lo que ha hecho es prender el foco a Leonel y al PRM, de no ir aliado a ninguno.
No hay dudas de ello, no sobrevivirá luchando contra los dos.
Ahora bien, no desaparecerá jurídicamente, pero sí del centro de las decisiones. Y en política, esa diferencia lo será todo cuando empiece la rapiña por ganar en el 2028.
Volviendo con el PRM dentro de su táctica, hasta donde le convenga, pondrá a crecer el ego de los peledeistas, indirectamente le inyectará promoción mediática y cualquier tipo de recurso, para evitar cualquier interés de alianza con la Fuerza del Pueblo en las elecciones congresuales, municipales y departamentales para después inteligentemente desmembrarlo en la presidencial.
En cambio, la Fuerza del Pueblo se lanzará con todo para tragárselo. Está obligado a hacerlo.
Desde la lógica de un PRM para mantenerse en el poder o desde la Fuerza del Pueblo para conquistarlo, son válidas las tácticas de ambos.
Finalmente quiero aclarar que el supuesto “crecimiento” del PLD es mediático; es parte de un plan mayor. No hay tal crecimiento.
En cuanto a lo analizado del PLD se lo comerán ripiao. Y si aparece yuca mocana mejor…
Si usted no lo cree, ese es su problema.
Ahí está la teoría expuesta.

 

No reescribo contenido: lo ordeno, lo conecto y lo presento como un artículo profesionalmente estructurado, pero 100% tuyo.

PRM y FP: Se tendrán que comer ripiao al PLD en 2028
Por Javier Fuentes
La política en la República Dominicana atravesará una reconfiguración silenciosa, pero profunda. Porque lo que está en juego no es solo quién ganará las elecciones de 2028, sino quién quedará como partido importante dentro del sistema político.
En ese contexto, sostengo una teoría que puede resultar incómoda para muchos, pero que cada vez es más visible con respecto al Partido de la Liberación Dominicana (PLD): será reducido a una condición de irrelevancia. Aun con Gonzalo Castillo siendo candidato, progresivamente el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y la Fuerza del Pueblo (FP) se lo comerán.
Ambos partidos, aclaro, tienen con los nuevos electores suficiente trabajo para crecer. Pero el problema radica en reducir al contrario para que su posición futura no sea importante.
Para explicar esta teoría, primero vamos por partes.
El PLD ha entrado en un punto de inflexión al descender a un 10% de preferencia electoral en 2024, una cifra impensable para un partido que durante dos décadas dominó la vida política nacional.
El cual para volver a ser una opción real de poder tendría que multiplicar por cuatro ese porcentaje (10 x 4). Y si analizamos el dato frío de que muchos jóvenes y adultos no creen ni se sienten representados por los partidos políticos —según las encuestas más recientes— esa multiplicación le resultaría muy difícil. Más aún con un candidato cuestionado, con razón o sin ella.
En lo particular yo no creo que el PLD ha hecho nada para crecer
A esa dificultad se suma un PRM en el gobierno y la fortaleza de Leonel, debido a que no existe otra figura de oposición con un peso político comparable.
El otro punto focal es que con la rapidez que leemos en las redes, así mismo es esta generación. Solo hay que leer en qué están los jóvenes. No creen en los partidos y, mientras más tiempo hayan estado en la política los aspirantes, menos credibilidad tienen para ellos.
Porque el peor candidato que puede elegir un partido son las personas cuestionadas.
Ahora bien, por ello no desaparecerá el PLD inmediatamente, sino que sufrirá algo más estructural: su transformación en un partido que participa, pero que no decide nada electoralmente.
Son los indicadores sociopolíticos que observamos —sin exageración— los que nos permiten titular este artículo: “PRM y FP: Se tendrán que comer ripiao al PLD”. En otras palabras: lo van a vaciar hasta dejarlo orgánicamente sin estructura.
Esto de “comérselo ripiao” es porque Danilo Medina, en sus últimos discursos tratando de radicalizar la base peledeísta, ha hecho todo lo contrario: sonar la sirena y prender el foco en primer lugar a la Fuerza del Pueblo y después al PRM.
¿Qué refleja este proceso?
Sin dudas, la aceleración hacia un escenario más crítico: en que el PLD quede por debajo del 5%, fuera de cualquier rol determinante para una eventual segunda vuelta.
Porque no se trata solo de perder votos, sino de perder capacidad de arbitraje, de ser la bisagra que abra o cierre la puerta del triunfo electoral.
En este reordenamiento, el PRM tiene un papel decisivo desde el poder. Su lógica es clara: consolidar control institucional, ampliar alianzas y absorber liderazgos territoriales —alcaldes, regidores, directores distritales, dirigentes medios y operadores locales— para que migren hacia donde existe acceso a recursos, estabilidad y poder real.
Ningún candidato podrá sin recursos competir de tú a tú con los del PRM, sin alianzas.
No es ideología; eso no existe. Es cálculo para ganar congresuales, municipales y la presidencial en primera vuelta. Simple aritmética que te dice que el PRM no puede tener contemplaciones para succionar cualquier partido.
En su momento, el PLD lo hizo. Y ahora su propio método se lo aplicarán.
¡Qué ironía…!
Conforme el análisis creemos que cuando el PRM haya cohesionado su fuerza, tendrá —para fortalecer su posibilidad de triunfo en primera vuelta— que chuparse y debilitar las estructuras intermedias del PLD y de otros partidos con buena capacidad operativa.
En paralelo, la FP actuará en otro nivel para lograr lo mismo. La Fuerza del Pueblo no compite únicamente por coyuntura electoral, sino por una construcción histórica bajo el liderazgo, por ahora, de Leonel Fernández.
Porque el proyecto FP querrá rearticular sectores que antes formaban parte del universo peledeísta, apelando a la memoria de gobierno, la experiencia y la identidad política de una época.
En términos prácticos, esto significa que el PLD estaría siendo absorbido desde dos direcciones distintas, pero complementarias: Desde arriba, por el poder institucional del PRM. Y desde dentro y desde afuera, por su propia tradición política: la Fuerza del Pueblo. Dado que no hay forma de borrar a Leonel de la sigla PLD.
El resultado de esa doble dinámica de exterminio es una erosión simultánea: El PRM absorbe estructura y voto pragmático ($). Y la FP absorbe identidad, cuadros y memoria política.
En ese escenario, el PLD pierde tanto su base operativa como su narrativa histórica.
Aquí es donde la teoría adquiere mayor sentido político.
No se trata de eliminar al PLD, sino de reducirlo a un actor sin peso decisivo.
Un partido que exista, pero que no defina.
Que no pueda inclinar la balanza.
Durante años, su poder residió en ser el partido dominante. Hoy ese espacio está siendo ocupado y disputado por otro actor.
Sin embargo, sería un error asumir su desaparición automática.
El PLD conservaría mínima estructura, experiencia organizativa y un voto que aún le permita sobrevivir legalmente, una réplica del PRD y el Partido Reformista. El sistema no soporta tres partidos mayoritarios.
Su caída por debajo del 5% es inevitable, aunque lleve a “San Gonzalo o San Javier” en la boleta presidencial.
Mientras tanto, el PRM parece concentrado en la gestión del presente, con una lógica de poder que privilegia el control institucional. Electoralmente, es una apariencia para lo que hará mañana… sabiendo que no puede permitir un PLD con más de un 7%.
En tanto, la Fuerza del Pueblo se proyecta con mayor profundidad estratégica, pensando no únicamente en la próxima elección, sino en la arquitectura política de largo plazo. El liderazgo de Leonel no opera como candidato coyuntural, sino como eje de un proyecto político de permanencia.
El sistema no se está simplificando; se está reordenando para tener dos partidos fuertes.
Y en ese reordenamiento, el PLD no tendrá espacio y hoy, más que nunca, se enfrenta a su mayor desafío: dejar de ser para convertirse en no ser.
Esto suena filosófico, pero es así.
Si esta teoría se sigue alimentando con los indicadores y discursos de Danilo Medina —como el “síndrome de Estocolmo”— que en vez de radicalizar su base lo que ha hecho es prender el foco a Leonel y al PRM, de no ir aliado a ninguno…
No hay dudas: no sobrevivirá luchando contra los dos.
El PLD no desaparecerá jurídicamente, pero sí del centro de las decisiones.
Y en política, esa diferencia lo será todo cuando empiece la rapiña por ganar en 2028.
El PRM, dentro de su táctica, hasta donde le convenga, pondrá a crecer el ego de los peledeístas, indirectamente les inyectará promoción mediática y cualquier tipo de recurso, para evitar cualquier interés de alianza con la FP en las elecciones congresuales, municipales y departamentales… para después inteligentemente desmembrarlo en la presidencial.
En cambio, la Fuerza del Pueblo se lanzará con todo para tragárselo. Está obligado a hacerlo.
Desde la lógica del PRM para mantenerse en el poder o desde la FP para conquistarlo, son válidas las tácticas de ambos.
En conclusión:
El supuesto “crecimiento” del PLD es mediático; es parte de un plan mayor.
No hay tal crecimiento.
En cuanto a lo analizado del PLD: se lo comerán ripiao. Y si aparece yuca mocana, mejor…
Si usted no lo cree, ese es su problema.
Ahí está la teoría expuesta.

 

 

 

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