República Dominicana. El deterioro de la salud mental en América Latina y el Caribe es cada vez más evidente y representa un desafío creciente para los sistemas de salud. Estimaciones regionales indican que una de cada cuatro personas experimentará un trastorno mental a lo largo de su vida, siendo la ansiedad y la depresión las afecciones más frecuentes.
Especialistas advierten que la salud mental y la salud física están estrechamente relacionadas y se influyen mutuamente. El deterioro de la salud física puede generar ansiedad y depresión, mientras que los trastornos mentales incrementan el riesgo de desarrollar enfermedades físicas, particularmente afecciones crónicas y cardiometabólicas.
La Organización Mundial de la Salud ha señalado que más de mil millones de personas en el mundo viven con alguna afección de salud mental, y recuerda que la salud debe entenderse como un estado integral de bienestar físico, mental y social, no solo como la ausencia de enfermedad.
En el marco del Día Mundial de la Salud, que se conmemora cada 7 de abril, expertos coinciden en que es fundamental integrar la atención de la salud mental a los servicios de salud física, especialmente en los niveles de atención primaria.
Investigaciones científicas han demostrado que las personas con trastornos mentales tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión arterial, cáncer y afecciones cardiovasculares. En ese sentido, la doctora Patricia Argueta, directora médica de Adium Centroamérica y Caribe, aseguró que “la prevalencia de los estados depresivos es mayor en pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles, por lo que integrar la salud mental en el manejo clínico puede mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes”.
Un estudio publicado por The Lancet respalda esta visión y advierte que las personas con enfermedades mentales presentan un mayor riesgo de desarrollar obesidad, síndrome metabólico, diabetes e hipertensión, lo que refuerza la necesidad de una atención integral donde mente y cuerpo sean tratados de forma conjunta.
Las cifras de mortalidad también resultan preocupantes. La mortalidad relacionada con la salud es dos a tres veces mayor entre personas con problemas de salud mental en comparación con la población general. A nivel mundial, el 14.3 % de las muertes anuales se atribuye a trastornos mentales, y de estas, más del 67 % está asociado a enfermedades físicas prevenibles. Además, estudios indican que las personas con trastornos mentales graves pueden morir entre 10 y 20 años antes que el resto de la población.
Ante este panorama, los especialistas subrayan la importancia de identificar a tiempo los síntomas. Señales como intranquilidad persistente, pánico, aumento de la frecuencia cardíaca, respiración acelerada, temblores, problemas para dormir o cansancio extremo requieren atención médica oportuna.
Finalmente, los expertos coinciden en que incrementar la inversión en salud mental, fortalecer los servicios de atención primaria y garantizar el acceso a las poblaciones más vulnerables son pasos clave para enfrentar una problemática que afecta de manera directa el bienestar y la calidad de vida de millones de personas en la región.





