Santo Domingo.– El exbaloncestista dominicano Hansel «Kikima» Salvador ofreció una de las entrevistas más personales de su carrera al participar en el programa Abriendo el Podcast, donde durante más de dos horas repasó los momentos más importantes de su vida deportiva y personal, abordando desde su ascenso como figura del baloncesto nacional hasta el proceso judicial que cambió su vida, su paso por la cárcel y su regreso a las canchas.
Una carrera que marcó una generación
Durante la conversación, los entrevistadores destacaron que «Kikima» fue una de las figuras más influyentes del baloncesto dominicano de principios de los años 2000, convirtiéndose en uno de los jugadores más populares del país gracias a su estilo de juego y liderazgo dentro del tabloncillo.
El exarmador recordó sus mejores temporadas, los campeonatos disputados y el respaldo que recibía de la fanaticada, asegurando que los pabellones se llenaban cada vez que participaba en un torneo superior.
El episodio que cambió su vida
Uno de los momentos centrales de la entrevista fue el relato sobre el proceso judicial que enfrentó hace aproximadamente dos décadas.
Según narró, fue detenido mientras disputaba una serie final en Moca y posteriormente trasladado a la Fiscalía y a la Penitenciaría Nacional de La Victoria, donde permaneció privado de libertad durante más de un año.
Durante ese período explicó cómo enfrentó las dificultades del sistema penitenciario, resaltando que el deporte y la fe fueron fundamentales para mantener su estabilidad emocional.
El baloncesto como refugio en prisión
«Kikima» afirmó que el baloncesto se convirtió en su principal escape psicológico durante el tiempo que permaneció encarcelado.
Relató que participaba en torneos internos, entrenaba diariamente cuando las condiciones lo permitían y que incluso los custodios apoyaban la realización de actividades deportivas dentro del recinto. Esa rutina, explicó, le permitía olvidar por momentos la realidad de la prisión.
La fe y la fortaleza mental
Otro aspecto ampliamente desarrollado durante la entrevista fue el papel que desempeñó su fe.
El exjugador aseguró que nunca perdió la esperanza y que su confianza en Dios fue determinante para superar el proceso judicial y el tiempo que pasó en prisión.
También explicó que utilizó la disciplina deportiva y la música como herramientas para mantenerse emocionalmente fuerte mientras esperaba recuperar su libertad.
El regreso a las canchas
Tras recuperar su libertad, Hansel Salvador relató que regresó al baloncesto profesional con el equipo de Villa Duarte en 2008.
Recordó que, pese al largo tiempo fuera de competencia, logró una destacada actuación en su primer partido, registrando una sobresaliente producción ofensiva que marcó oficialmente su regreso al deporte de alto nivel.
El perdón como parte de su historia
Uno de los momentos más emotivos de la conversación fue cuando habló sobre el perdón.
«Kikima» reveló que años después la joven involucrada en el caso que originó el proceso judicial se acercó para pedirle perdón.
Según explicó, comprendió que ella también había sido víctima de las circunstancias y decidió dejar atrás el resentimiento, considerando ese episodio como una etapa cerrada de su vida.
Su legado en el baloncesto dominicano
El exjugador también manifestó su inconformidad con algunos rankings históricos del baloncesto nacional.
A su juicio, sus estadísticas, títulos individuales y aportes deportivos deberían otorgarle una mejor posición entre los mejores jugadores dominicanos de todos los tiempos, señalando que muchas valoraciones han sido subjetivas.
El orgullo de representar a Los Minas
Hansel Salvador expresó además el orgullo que siente por haber nacido en Los Minas, sector que considera una cantera de importantes talentos deportivos y artísticos.
Afirmó que su comunidad ha producido figuras que han trascendido a nivel nacional y que siempre llevará ese origen como parte esencial de su identidad.
Una historia de resiliencia
Más allá del baloncesto, la entrevista mostró el lado humano de Hansel «Kikima» Salvador.
Su relato gira alrededor de la resiliencia, el perdón, la familia, la fe y la determinación para reconstruir una carrera deportiva luego de atravesar uno de los episodios más difíciles de su vida.
Hoy asegura que su mayor satisfacción no radica únicamente en los logros obtenidos dentro de la cancha, sino en haber podido reencontrarse con su familia, servir de ejemplo para sus hijos y dejar un legado que trascienda las estadísticas deportivas.






