WASHINGTON.- En plena guerra comercial con Ottawa, el presidente de EE.UU., Donald Trump, afirmó que su país puede prescindir de los productos canadienses y abastecerse en otros mercados.
«No tienen nada que nosotros necesitemos, ¿okay? Podemos arreglárnoslas sin ellos», declaró Trump en una entrevista con el periodista Glenn Beck este miércoles. Según el mandatario, algunas medidas podrían generar ciertas «incomodidades», pero Washington encontraría alternativas.
Trump defendió su política comercial hacia Canadá y aseguró que ya es hora de «darle una lección» para que «no pueda seguir actuando de la misma manera». Sostuvo que Washington pierde unos 60.000 millones de dólares al año en su relación comercial con el país vecino, aunque afirmó que la cifra real sería incluso mayor.
«Es uno de los peores países del mundo con el que tratar. Y esto lleva ocurriendo muchos años», aseguró. «Se aprovecha de nosotros como si fuera un estado [de EE.UU.], y no es un estado», añadió.
AMENAZAS CRUZADAS
Las declaraciones se producen después de que el primer ministro de Ontario, Doug Ford, planteara utilizar recursos de esa provincia como instrumento de presión contra EE.UU. Ford pidió a Canadá que considere recurrir al petróleo y a la potasa —mineral clave para fertilizantes— como palanca en las negociaciones.
También amenazó con restringir el acceso estadounidense a minerales críticos de Ontario: «No sacarás un granito de arena de Ontario». Además, afirmó que Canadá debería estar preparada para cortar el suministro eléctrico a EE.UU. «Suministramos electricidad a 1,5 millones de hogares y empresas», precisó. Si Trump insiste en desmantelar la industria manufacturera canadiense, advirtió: «Más le vale que tenga un paquete de baterías». «Todo está sobre la mesa», enfatizó.
Tras el fracaso de las negociaciones comerciales la semana pasada, EE.UU. impuso nuevos aranceles del 50% sobre determinados productos canadienses.
Canadá anunció el martes aranceles de represalia sobre bienes estadounidenses por valor de 27.600 millones de dólares canadienses —unos 19.900 millones de dólares estadounidenses—, igualando los nuevos gravámenes de Washington.
Las tasas, de 15%, 25% y 50% sobre 700 productos importados, entrarán en vigor a partir del 8 de septiembre.





