WASHINGTON.- El Ejército de Estados Unidos informó la eliminación de cuatro narcoterroristas en un ataque realizado el martes contra una embarcación en el mar Caribe, señalada por operar en rutas de narcotráfico.
La acción se enmarcó en la operación ‘Lanza del Sur’ y responde a las actividades de la Fuerza Operativa Conjunta del Hemisferio Occidental, integrada por 18 miembros de la Coalición Contra los Cárteles de las Américas, también llamada Escudo de las Américas.
El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM), que opera en América Central, Sudamérica y el Caribe, detalló que se trató de un «ataque cinético letal contra una lancha rápida» identificada en rutas tradicionales de tráfico de drogas, tras confirmar mediante inteligencia la participación activa de la embarcación en narcotráfico.
«La operación ha resultado en la muerte de cuatro narcoterroristas», añadió el comunicado.
POSICIÓN DEL COMANDO SUR
El comandante del SOUTHCOM, general Francis L. Donovan, afirmó que la fuerza militar está «decidida a neutralizar el terror y la violencia de los cárteles en toda la región y en territorio estadounidense», y subrayó que la Fuerza de Tarea Conjunta continuará con operaciones «precisas y letales» contra las organizaciones criminales.
«Cuando ordené la creación de la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental, fue precisamente con este propósito: acelerar, sincronizar y ejecutar acciones letales contra estas redes narcoterroristas desestabilizadoras», declaró Donovan, al enfatizar el compromiso de «imponer una fricción sistémica total sobre los narcoterroristas: interrumpir sus operaciones, desmantelar su liderazgo y eliminar el terror de los cárteles en toda la región».
El ataque sigue a otro operativo realizado el domingo pasado en el Pacífico Oriental, cuando la misma fuerza conjunta abatió a dos personas, también calificadas como narcoterroristas, tras atacar una embarcación de bajo perfil en rutas de tráfico de drogas.
Hasta la fecha, son seis las eliminaciones atribuidas a ataques bajo la nueva fuerza conjunta, en las dos primeras operaciones de este tipo desde el 21 de junio. Sumando los 67 ataques previos en el mar Caribe y el Pacífico oriental, la campaña militar acumula 229 muertes.
CUESTIONAMIENTOS
Las acciones han generado críticas de la oposición y de organizaciones de derechos humanos, que acusan al gobierno de Donald Trump de cometer ejecuciones extrajudiciales.
El Ejecutivo informó al Congreso que el país se encuentra en un «conflicto armado» contra los cárteles, calificando a los fallecidos como «combatientes ilegales» y defendiendo la legalidad de los ataques letales sin supervisión judicial, en base a una determinación clasificada del Departamento de Justicia.
Trump defendió la estrategia al afirmar que «es una escalada necesaria para frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos y las sobredosis fatales que cobran vidas estadounidenses».
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, explicó que la campaña busca «establecer una disuasión efectiva frente a organizaciones que han podido traficar casi sin obstáculos» y subrayó que la prioridad de Washington es actuar en coordinación con aliados regionales, aunque consideró que la intervención militar directa resulta necesaria para enfrentar a los cárteles.





