Por Angel Sención
El mal uso de la fuerza en la Policía Nacional es un tema que impacta directamente la seguridad ciudadana y la confianza social en la República Dominicana.
La seguridad ciudadana constituye uno de los pilares fundamentales de cualquier Estado democrático. La Policía Nacional tiene la responsabilidad de proteger la vida, preservar el orden público y garantizar el cumplimiento de las leyes. Sin embargo, cuando el uso de la fuerza deja de ser un recurso excepcional y proporcional para convertirse en una práctica excesiva o injustificada, el impacto trasciende un hecho aislado y afecta la confianza de toda la sociedad.
Seguridad ciudadana y rol policial

El uso indebido de la fuerza no solo vulnera los derechos fundamentales de los ciudadanos, sino que también deteriora la legitimidad de una institución que desempeña un papel esencial para la convivencia pacífica. Cada actuación desproporcionada genera desconfianza, temor y una creciente distancia entre la población y quienes están llamados a servirla.
Respeto a los agentes que cumplen su deber
Es importante reconocer que la gran mayoría de los agentes policiales cumplen con su deber de manera honorable, enfrentando riesgos diarios y trabajando con vocación de servicio. Precisamente por respeto a esos hombres y mujeres, resulta indispensable que los casos de abuso sean investigados con independencia, transparencia y conforme al debido proceso. La impunidad perjudica tanto a las víctimas como a la imagen de los policías que actúan correctamente.
Formación y fortalecimiento institucional
La República Dominicana necesita continuar fortaleciendo la profesionalización de su Policía Nacional mediante una formación integral en derechos humanos, manejo de conflictos, uso progresivo de la fuerza, inteligencia emocional y mecanismos efectivos de supervisión y rendición de cuentas. Una institución más preparada y cercana a la ciudadanía fortalece la seguridad y consolida el Estado de derecho.
Responsabilidad compartida de la sociedad
La sociedad también tiene responsabilidades. Respetar las leyes, colaborar con las autoridades y promover una cultura de paz son elementos indispensables para construir un clima de confianza mutua. La seguridad no depende únicamente de la acción policial, sino del compromiso conjunto entre ciudadanos, instituciones y autoridades.
Democracia, autoridad y derechos humanos
El verdadero desafío no consiste en elegir entre autoridad o derechos humanos. Una democracia sólida exige ambas cosas: una Policía firme frente al delito, pero siempre dentro del marco de la ley; una institución capaz de imponer el orden sin perder el respeto por la dignidad humana. Solo así podremos avanzar hacia un país donde la seguridad sea sinónimo de confianza, justicia y respeto para todos los dominicanos.





