Por E. MARGARITA EVE
Los recientes filicidios, feminicidios y agresiones sexuales en la República Dominicana muestran un patrón preocupante: la violencia extrema suele surgir de la irracionalidad y la falta de valores éticos. No son tragedias aisladas; son un reflejo de fallas profundas en la sociedad y la familia.
Durante décadas, los feminicidios en la República Dominicana fueron minimizados o justificados con excusas como los celos o “arrebatos de amor”.
Esta aceptación silenciosa debilitó la ética colectiva y normalizó la violencia, sentando las bases para que la agresión se extendiera a los más vulnerables.
La razón permite distinguir entre lo justo y lo injusto; la ética convierte esa razón en respeto por la vida y la dignidad humana. Cuando estos pilares se debilitan, la irracionalidad se multiplica y los actos de violencia extrema se vuelven posibles.
Filicidios: tragedias dentro del hogar
Los recientes casos de niños asesinados por sus propios padres evidencian cómo la locura o desesperación se combina con la ausencia de valores. La violencia deja de ser un hecho aislado y se convierte en un fenómeno social alarmante en la República Dominicana.
Agresión sexual: un grito de alerta
El caso de la joven de 21 años drogada y violada por seis hombres en Villa González evidencia que la violencia no se limita a la infancia. La irracionalidad extrema se manifiesta cuando desaparece el respeto por la dignidad humana y los valores éticos se desvanecen.
Un patrón común: violencia y carencia de valores
Feminicidios y filicidios son dos caras de la misma tragedia: la normalización de la violencia y la incapacidad de la sociedad dominicana para educar en ética y empatía. Mientras la violencia se tolere o se justifique, seguirá reproduciéndose.
Factores que amplifican la irracionalidad
El consumo de drogas, la presión social y la falta de educación emocional potencian la irracionalidad, pero el problema de fondo es ético. Quien carece de valores actúa sin empatía ni respeto por la vida, convirtiéndose en un peligro para quienes lo rodean.
Prevención: educación y acompañamiento
Detener estas tragedias requiere educación en valores desde la infancia, programas de salud mental accesibles y acompañamiento profesional a familias en riesgo. Un sistema de justicia firme y coherente es igualmente esencial.
Acción colectiva: razón guiada por la ética
Solo reforzando la razón con principios éticos se puede frenar la expansión de la violencia irracional. Estado y sociedad deben actuar coordinadamente para proteger a los más vulnerables y garantizar que estos actos atroces no se repitan en la República Dominicana.





