Por: Osvaldo Mora
En el debate nacional sobre la seguridad y el orden territorial en la República Dominicana, existen puntos de coincidencia insoslayables: ningún Estado soberano puede prosperar sin saber exactamente quiénes habitan dentro de sus fronteras, cuál es su estatus jurídico y cuál es su contribución al sistema fiscal que sostiene los servicios públicos.
La realidad migratoria en territorio dominicano no admite más pausas ni soluciones a medias. Es momento de avanzar hacia un control integral que combine la tecnología biométrica de última generación y la inclusión en el régimen tributario nacional, independientemente del estatus de permanencia con el que haya ingresado cada persona extranjera al país.
1. El Fin del Anonimato: Registro Biométrico Universal
Para garantizar la seguridad nacional y la trazabilidad institucional, el Estado dominicano debe implementar un protocolo estricto de captura de datos para todo ciudadano extranjero residente o en tránsito en el país:
Biometría de alta precisión: Captura obligatoria de iris ocular y huellas dactilares para integrar una base de datos centralizada.
Documento de Identificación Único (ID): Asignación de un número de registro individual que permita la interoperabilidad entre la Dirección General de Migración (DGM), la Policía Nacional y los organismos de seguridad del Estado.
Control fronterizo y urbano: Una base biométrica unificada elimina el anonimato y permite verificar de manera inmediata la identidad de cualquier persona en suelo dominicano, facilitando la prevención del delito y el monitoreo migratorio eficiente.
2. Formalización Tributaria: Que Todos Aporten al Sistema
El uso de infraestructuras y servicios públicos —salud, transporte, seguridad y servicios municipales— genera un costo fiscal que actualmente recae casi en su totalidad sobre el contribuyente dominicano. La regularización del registro biométrico debe ir acompañada de una integración obligatoria al sistema impositivo nacional:
Asignación de RNC o Registro Fiscal: Todo extranjero con un ID asignado debe tributar de acuerdo con la actividad económica que desarrolle.
Fin de la economía informal: Las empresas y sectores económicos contratantes (construcción, agricultura, comercio y servicios) deben registrar a sus colaboradores y retener los impuestos y aportes correspondientes conforme a la ley.
Contribuir para exigir: El pago de tasas o impuestos no solo aporta al erario público, sino que transparenta la actividad económica real y combate la explotación laboral no declarada.
3. Un Beneficio de Doble Vía: Seguridad y Soberanía
Exigir orden y registro formal no es una medida arbitraria; es el ejercicio legítimo de la soberanía estatal. La combinación de identificación biométrica y fiscalización ofrece beneficios claros:
Para la República Dominicana: Garantiza el control poblacional, protege los recursos públicos y refuerza el Estado de derecho.
Para la institucionalidad: Permite a las autoridades tomar decisiones estratégicas basadas en datos reales y no en estimaciones, erradicando las redes de trata, el tráfico de personas y la suplantación de identidad.
Conclusión
Un país sin registros precisos es un país vulnerable. La República Dominicana debe dar el paso definitivo hacia una política migratoria moderna donde tecnología, registro y tributación vayan de la mano. Identificar biométricamente a toda la población extranjera e integrar a cada trabajador al sistema fiscal no es solo una necesidad técnica: es una obligación nacional para preservar el orden, la paz y la estabilidad de la patria.





