Reforma anti-crisis o parapeto para la ineficiencia

Por: Carlos Matos F.

Nos quieren vender otra reforma fiscal como si fuera la salvación del país. Que si es moderna, que si es progresiva, que si es para salvarnos de la crisis. Pero en Hainamosa, donde sabemos contar con los dedos lo que entra y lo que sale, tenemos una pregunta más simple: ¿para qué pedirle más al pueblo si el gobierno no sabe gastar lo que ya tiene?

Esa es la verdadera discusión hoy en República Dominicana: reforma anti-crisis versus ineficiencia del gobierno.

En teoría, una reforma anti-crisis es necesaria. Cuando el mundo se complica, el Estado necesita más recursos para proteger a los de abajo. Así lo hizo el país en 2004, cuando con el petróleo a 147 dólares el barril, se tuvo que hacer un sacrificio para que la gasolina no llegara a 300 pesos. Se entendió. Había una crisis mundial.

Hoy la historia es distinta. Hoy no hay una crisis de ingresos. Hay una crisis de gasto.

Nunca antes el Estado dominicano había recaudado tanto. Solo por concepto de impuestos a los combustibles, este gobierno maneja más de 49 mil millones de pesos al año. La DGII superó el billón de pesos en recaudaciones. En cualquier barrio eso sería para estar bien.

Pero la cubeta está rota.

Mientras se habla de subir impuestos, seguimos tirando 1,500 millones de dólares cada año —90 mil millones de pesos— al barranco sin fondo de las EDE, que pierden el 35% de la energía que compran. Mientras se habla de apretarnos el cinturón, la nómina pública pasó de 550 mil empleados en 2019 a más de 700 mil en 2026. Mientras se habla de austeridad, se han gastado 32 mil millones de pesos en solo seis meses de este 2026 para subsidiar combustibles que, paradójicamente, siguen más caros que en 2008 cuando el petróleo costaba más.

No nos oponemos a una reforma por capricho. Nos oponemos a que nos vendan como solución lo que en realidad es un parche.

Una reforma sin eficiencia es un abuso. Es como el colmadero que te fía caro, te cobra mora y cuando le reclamas te dice que es culpa del camión que trae la mercancía.

El pueblo dominicano ya hizo su reforma. La hace todos los días. La madre de Hainamosa que hace rendir 500 pesos para desayuno, comida y cena ya reformó su presupuesto. El motoconchista que sale con 300 de gasolina para buscarse 800 pesos ya hizo su reforma. El que tiene que elegir entre comprar la medicina o pagar la luz ya está en austeridad.

Lo que no vemos es la reforma del Estado.

¿Dónde está la reforma que cierra las instituciones que no sirven para nada? ¿Dónde está la reforma que cobra el 50% de evasión del IPI y del ISR de los grandes? ¿Dónde está la reforma que termina las 200 escuelas que llevan 6 años cogiendo sol y agua y se están pudriendo?

Antes de pedirle un peso más al pueblo, el gobierno tiene que demostrar que puede administrar los pesos que ya le dimos. La mejor reforma anti-crisis no es la que aumenta los impuestos. Es la que deja de botar el dinero.

Porque si no, no es una reforma. Es simplemente pasarle la factura de su ineficiencia al que menos puede pagarla.

Carlos Matos F.
Economista, miembro de la Dirección Central y Vicesecretario de Asuntos Económicos
Fuerza Del Pueblo.

Temas relacionados: Para seguir de cerca el desarrollo de esta y otras informaciones del ámbito institucional, te invitamos a visitar nuestra sección de ECONOMÍA  en nuestro portal.

 

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