Por JHONNY TRINIDAD
La diáspora dominicana solo tiene dignidad cuando manda remesas. Cuando vota, cuando sufre, cuando muere lejos de su tierra, el trato cambia: silencio, burocracia y olvido.
Este año los dominicanos en el exterior enviarán más de 10 mil millones de dólares. Son el segundo “producto de exportación” del país después del turismo. Sin esas remesas, el dólar se dispara y medio país no come. Sin embargo, cuando un dominicano toca la puerta de su consulado pidiendo respeto, encuentra un mostrador, no un Estado.
DIGNIDAD NEGADA EN LA VIDA
Querer renovar un pasaporte es una odisea. Citas que tardan meses, páginas que se caen, filas de varias horas. Te cobran 115 dólares por un documento que en República Dominicana cuesta 1,000 pesos. Si eres indocumentado, si perdiste tu acta, si tu nombre está mal escrito, el consulado te mira como un problema, no como un ciudadano.
¿Y los detenidos? Ya lo vimos: asistencia nula. ¿Y los envejecientes? Pensionados que duran años para que les firmen una “fe de vida” y puedan cobrar. Dignidad es que un abuelo de 80 años no tenga que viajar cuatro horas para que le pongan un sello.
DIGNIDAD NEGADA EN LA MUERTE
Morir en el exterior es el segundo exilio. Repatriar un cadáver cuesta entre 7 y 12 mil dólares. El consulado no subsidia, no gestiona, no acelera. Las familias hacen rifas, venden electrodomésticos, piden en GoFundMe.
El Estado dominicano tiene fondos para “gastos de representación”, pero no para traer de vuelta a sus hijos muertos. Ningún país serio deja que sus muertos viajen en rifa.
DIGNIDAD NEGADA EN LA POLITICA
Tenemos siete diputados de ultramar. ¿Cuántas leyes han pasado para mejorar la vida consular? Muy pocas. El voto del exterior se celebra cada cuatro años y se ignora los otros cuatro.
Los partidos montan juramentaciones masivas en Madrid y Connecticut, como la que anunció Gregorio Morrobel de la Fuerza del Pueblo. Pero cuando se trata de presupuesto para consulados, de ley de retorno, de defensa legal para presos, todos guardan silencio. La diáspora sirve para la foto, no para la agenda.
DIGNIDAD NO ES CARIDAD, ES DERECHO
Dignidad sería consulados 24/7 con trato humano. Dignidad sería un seguro de repatriación funeraria incluido en el pasaporte. Dignidad sería abogados consulares para dominicanos presos sin recursos. Dignidad sería una Ventanilla de Retorno real, no un flyer.
Mientras eso no pase, la frase “la diáspora es prioridad” seguirá siendo una mentira piadosa que se dice en campaña.
Los dominicanos de afuera no piden privilegios. Piden lo mismo que cualquier ciudadano: que el Estado los vea, los escuche y los respete, vivan donde vivan.
Porque un país que no honra a su diáspora en vida, tampoco merece que vuelvan sus muertos.






