Por Máximo López hijo.
Hablar en la República Dominica de historia y no mencionar «La otra Raza Inmortal» conformada por los hombres del Movimiento Popular Dominicano (MPD) -no es hablar de historia- es sustraerse de la realidad histórica de los hechos. Los emepedeistas constituyeron la llama que encendió la libertad del pueblo dominicano. La misión de la historia como ciencia social y humana es estudiar los acontecimientos y hechos pertenecientes al pasado, esa misma historia que tiene grabada con tinta y sangre las siglas del (MPD) quienes se entregaron en cuerpo y alma a defender su patria, a luchar por las libertades del pueblo dominicano -ellos también-
“llegaron llenos de patriotismo, enamorados de un noble ideal”
Para entender la grandeza de la llegada del MPD al país cito al historiador y escritor dominicano Juan José Ayuso en un artículo bien conciso, quien enumero nueve acontecimientos [siete nacionales y dos internacionales] que marcaron el principio del fin del tirano Rafael Trujillo entre 1959 y 1961, los cuales citamos: “Las expediciones aérea y marítima de los días 14 y 20 de junio, con la inmolación de la casi totalidad de unos 200 combatientes que desembarcaron por Constanza, La Vega, y por Maimón y Estero Hondo. La conspiración antitrujllista de los sargentos de la Aviación Militar, que culminó con la prisión, tortura y asesinato de 22 hombres. “Los Panfleteros”. El descubrimiento de la conspiración del Movimiento Revolucionario 14 de junio. El intento de asesinato del presidente venezolano Rómulo Betancourt. La protesta internacional de Caracas que produjo una reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA). El asesinato de las hermanas Mirabal. La carta Pastoral Colectiva del Episcopado de la Iglesia Católica. Y la llegada el 4 de junio del Movimiento Popular Dominicano (MPD) del exilio cubano, que vino a enfrentar a la tiranía en seguimiento de su política de “Lucha interna o Trujillo siempre”.
Las ideas liberales de los emepedeistas siempre han sido firmes y combativas, como lo fue el general Restaurador Gregorio Luperón, quien no quería morir acostado, sino batallando por la patria. Esa «La otra Raza Inmortal del MPD» conformada por prohombres dieron todo: hasta su propia vida por las libertades del pueblo dominicano.
Vale mencionar a Pablo Antonio Martínez Rodríguez, uno de sus fundadores, quien fuera asesinado por los esbirros de Fulgencio Batista en Cuba el 13 de marzo de 1958, o como olvidar a Andrés Marcelino Ramos Peguero “Dominico” apodo usado por este en sus operaciones, quien viniera con López Molina ostentando el Rango de Capitán del ejército cubano, tras el triunfo de la revolución de Fidel Castro, uno de los guerrilleros más condecorado por el propio movimiento 26 de julio, asesinado cobardemente en su patria en los doce años de Balaguer.
«La otra Raza Inmortal del MPD» también albergó en sus filas a Ramón Emilio Mejía del Castillo (El comandante Pichirilo) uno de los fundadores del MPD, a quien el régimen de Trujillo le había desaparecido un hermano, quien se unió a Fidel Castro en el 1956 en Ciudad México, para luego llegar a Cuba en el Granma, segundo capitán al mando de esa embarcación, quien además trabajó con el Che Guevara en el Ministerio de Industria en Cuba luego del triunfo de la revolución del 1959. Fue “El comandante Pichirilo” el que en plena revolución del 1965 cuando bombardearon San Antón y la Puerta de San Diego le respondió con su ametralladora «Cristóbal» a tiro limpio.
Tampoco podemos omitir la valentía y el arrojo de Ramón Emilio Feliu -hijo del general Quirico Feliu- desaparecido por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) bajo las órdenes del nefasto Jhonny Abbes García, porque éste se atrevió desde los balcones del local del MPD en el 1960 a denunciar las torturas a las cuales lo sometió el régimen.
Otro hijo de la «La otra Raza Inmortal del MPD» lo es Máximo López Molina, otro de sus fundadores, quien fuera el político más desterrado del suelo dominicano.
En el 1945, a los 19 años lo expulsan de la Universidad de Santo Domingo -hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)- por sus actividades contra de Trujillo.
El 27 de febrero 1950 es amnistiado, luego de 8 meses de prisión por participar en el complot y se asila en la embajada de Méjico con la mediación de Monseñor Ricardo Pittini, sale rumbo a Cuba, para integrarse a la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista aliándose a Fidel Castro.
En septiembre 1953 -Es encarcelado en Cuba por la dictadura de Fulgencio Batista junto a Ángel Miolán, Justino José del Orbe y Víctor Manuel Ortiz, por sus actividades.
En junio 1960 llega con el MPD junto a Andrés Ramos Peguero.
22 junio1960- López Molina y «la Otra Raza Inmortal del MPD» marchan frente a las oficinas del (SIM) el Servicio de Inteligencia Militar en plena dictadura de Trujillo.
24 junio 1960- López Molina y «la Otra Raza Inmortal del MPD» se enfrentan a “Bala” y los paleros.
14 de octubre 1961. – Es apresado en su residencia y extraditado del país.
15 de noviembre 1961, ingresa a territorio dominicano por el muelle de Puerto Plata en un barco carguero como tripulante.
22 de noviembre 1961 lo deportan por sus actividades “comunistas”.
25 diciembre 1961. – Retorna al país por el puerto marítimo de manzanillo, en Monte Cristi en un buque tanquero de combustible.
28 de octubre del 1962 – Es apresado en la residencia del señor Alfredo Nadal en donde le incautan fusiles Springfield, escopetas, rifles, proyectiles y materiales de guerra, además de obras literarias de José Ingeniero, y un mapa de la ciudad de Santo Domingo.
Noviembre 1962- El gobierno americano a través de John Calvin Hill le pide a Balaguer su deportación en cumplimiento a la ley que prohibía en el país las actividades comunistas
26 de octubre 1963- López Molina comanda junto a la «otra Raza Inmortal del MPD» el primer foco guerrillero en las montañas de las Lomas de Cevicos, específicamente en la cueva de la 24, Villa Riva, en la provincia María Trinidad Sánchez, en pro del retorno del profesor Juan Bosch al poder.
El 30 de noviembre 1963 el Consejo de Estado lo deporta con destino a Paris.
Agosto 1964 – Participa como delegado en la X Conferencia Mundial en contra de las Bombas Atómicas y de hidrógeno realizada en Japón, Tokio.
16 de octubre, 1965. – El gobierno provisional de García Godoy rechaza la solicitud de López Molina para regresar al país.
15 enero 1966 – Ingresa a territorio dominicano por el puerto marítimo de la Romana.
4 agosto 1966 – Mediante el oficio número 1962 Leonardo Matos Berridos, director de Migración lo deporta fuera del país por sus vínculos comunistas.
Es justo evocar y rememorar a tantos emepedeistas que sin lugar a dudas formaron «LA OTRA RAZA INMORTAL DEL MPD»





