La táctica Hilda Gautreaux del MPD: contexto y desaciertos.

Un recorrido histórico por la posdictadura dominicana analiza cómo la Doctrina de Seguridad Nacional, la Guerra Fría y los errores estratégicos del MPD terminaron fortaleciendo el poder de Joaquín Balaguer y debilitando a la izquierda revolucionaria.

Por Máximo López hijo.

Para tratar este tema, debemos hacer un resumido paseo por la historia, partiendo del 30 de mayo del 1961 en adelante. El gobierno de los Estados Unidos había ido de fracaso en fracaso, comenzando con:
El Consejo de Estado.
La Unión Cívica Nacional.
Juan Bosch.
El Triunvirato.
La fórmula Guzmán de llevarlo a la presidencia, y el
gobierno de Reconstrucción Nacional.
En fin, no daban pie con bola. Es de esta manera que ante tan fuerte presión internacional surge la formula Joaquín Balaguer, quien no era santo de su devoción -cabe recordar que- para la primera intervención armada norteamericana del 1916, fue un destacado opositor de la presencia invasora en el país, ¡pero era un mal menor! ya que la otra opción era Bosch, a quien tildaban de comunista.
El mundo vivía un contexto internacional y regional marcado por el triunfo de la revolución cubana de un lado, y la Doctrina de Seguridad Nacional (DNS) de los Estados Unidos.
El país recién salía de la revolución del 1965, pero continuaba intervenida. Se habían celebrado unas elecciones en la que resultó ganador el doctor Joaquín Balaguer, quien se juramentó como presidente constitucional el 1 de julio de 1966 «sin embargo» al gobierno norteamericano le preocupaba la debilidad de las instituciones militares de la época, por lo que fortalecieron y ayudaron a los cuerpos armados dominicanos en dicha tarea, aplicando el uso de la llamada Doctrina de Seguridad Nacional, la cual se consolidó como categoría política durante la Guerra Fría, surgida de la bipolaridad política e ideológica en que quedó dividido el mundo al finalizar la segunda guerra mundial, y de la competencia de los dos bloques mundiales por el control estratégico de las áreas geográficas.
Este concepto se utilizó para designar la defensa militar y la seguridad interna, frente a las amenazas de revolución, la inestabilidad del capitalismo y la capacidad destructora de los armamentos nucleares. La ideología del anticomunismo, propia de la guerra fría, le dio sentido, y la desconfianza entre las naciones le proporcionó su dinámica.
Esta tendencia se manifestó a través de confrontaciones armadas y del intervencionismo de las grandes potencias en los países del denominado “Tercer Mundo”. Esta doctrina ubicó como principal enemigo al comunismo internacional, con epicentro en la Unión Soviética y representación regional en Cuba, sirvió para legitimar el nuevo militarismo surgido en los años sesenta en América Latina y se convirtió en la ideología militar contemporánea de mayor impacto político en la región. Dicha doctrina con frecuencia usaba arbitrariedades o violaciones de los derechos humanos cometidas por organismos militares, sin que medie explicación alguna.
Una vez finalizada la guerra de abril de 1965, el Movimiento Popular Dominicano (MPD) tomó la decisión de continuar la lucha armada, muchos de sus miembros entrenados en guerra de guerrillas en Cuba y China Comunista estaban prestos y dispuestos, sin entender al parecer el alcance de la doctrina.
A mediados de 1968, el MPD se encontraba enfrascado en una tensa situación interna [no obstante] el 7 de julio la noticia principal en portada del periódico El Nacional decía: “MPD dice prepara guerra popular” anunciada por Maximiliano Gómez “el moreno” y Otto Morales Efres, en la cual participarían miembros activos de las Fuerzas Armadas.
La Conferencia de Cuadros Profesionales Hilda Gautreaux, fue un evento partidario que se organizó en enero de 1969, en donde se decidió producir un cambio en la táctica política de esa organización, allí se adoptó la posición política de enfrentamiento directo con el gobierno de Balaguer, a quien veían como la expresión concreta del imperialismo yanqui.
El MPD entendía que para derrotar el neocolonialismo económico norteamericano se debía tumbar el gobierno de Balaguer, infiltrándose y conspirando en los cuarteles militares, para crear así una coalición anti continuista y anti balagueristas, que combinado con el accionar de los Comandos Revolucionarios Clandestinos (CCR) se crearía la guerra popular.
Entre 1969 – 1972 el MPD intentó derrocar a Balaguer a través de un golpe de Estado dado por las fuerzas militares. El Moreno en la Revista Ahora número 378 del 8 de febrero de 1971 anunció que se perseguía establecer en el país “un gobierno democrático de transición”.
Los ideólogos de la táctica Hilda Gautreaux llegaron a sentirse tan seguro de su triunfo, que llegaron a predecir el derrocamiento de Balaguer con fecha y hora. Por su lado el intento de Wessin y Wessin fracasó al querer realizarlo solo; la táctica Hilda Gautreaux estuvo llena de yerros, dejando como resultados: cárcel, exilio y muertes.
El MPD perdió la visión de los nichos estratégicos con su táctica, queriendo competir usando la fuerza, y como si esto fuera poco, y para ponerle la tapa al pomo, el 24 de marzo de 1970, el país se vio conmovido con el secuestro del coronel Crowley, el agregado militar de la Embajada de los Estados Unidos. Un secuestro concebido como una estrategia táctica, que dio como resultado lo contrario a lo que se pretendía lograr, siendo Balaguer el gran ganador, logrando legitimidad ante los Estados Unidos. Este secuestro cambio la historia del MPD y de toda la izquierda dominicana, desatando posteriormente la furia de los dioses imperialistas, destruyendo con fuego y azufre «cual Sodoma y Gomorra» la militancia del MPD.

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