lunes, marzo 4, 2024
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La odisea de Triffolio y Robert en busca de los tres marranos de Luis Drullard (1 de 2)

Por Roberto Veras,

SANTO DOMINGO ESTE.- En el trajín festivo de la época navideña, Triffolio, un hombre de noble corazón, y su inseparable compañero Robert emprendieron una odisea inesperada en su misión de llevar alegría a los adultos mayores del sector Maquiteria y sus alrededores.

La fundación que dirige Triffolio se destaca por organizar anualmente una fiesta para aquellos que a lo largo de sus vidas habían acumulado no solo años, sino también experiencias y sabiduría.

Luis Drullard, un benefactor generoso, contribuye anualmente a la causa donando dos cerdos para la celebración de la Nochebuena. Sin embargo, este año, su espíritu caritativo se desbordó, y decidió aumentar la contribución a tres hermosos marranos.

La responsabilidad de entregarlos recayó en Miguel Acevedo, quien, con una condición peculiar poco común, se designó a Triffolio y Robert como los encargados de recogerlos en el municipio de Bayaguana.

La jornada comenzó con el optimismo y la alegría propia de la temporada, pero pronto se vio ensombrecida por un malentendido. Al introducir la dirección en el GPS, Miguel, un neoyorquino sin conocimiento preciso del terreno dominicano, proporcionó una ubicación equivocada. La consecuencia fue sorprendente: en lugar de dirigirnos hacia Bayaguana, terminamos en la imponente Hacienda Estrella.

La confusión no detuvo a Triffolio, quien, lejos de retroceder, decidió continuar el trayecto hacia Monte Plata. Allí, un agente de tránsito nos desvió por un camino peculiar, más parecido a una pista de deportes para bicicletas de montaña que a una ruta convencional. La odisea tomaba giros inesperados, pero Triffolio y yo persistimos en nuestra misión.

Después de atravesar Monte Plata y correr por carreteras que parecían no tener fin, finalmente llegamos a Bayaguana. Una llamada a Miguel confirmó que estábamos en el camino correcto: debíamos dirigirnos por el famoso Balneario Comate y, en una bifurcación, tomar el camino que se extendía a la derecha.

La crónica de esta odisea apenas comienza; Triffolio y Robert están a punto de enfrentar más desafíos y aventuras en su búsqueda de llevar alegría a través de tres cerdos a la comunidad de Maquiteria. ¿Lograrán superar las adversidades y triunfar en su noble cometido? La respuesta aguarda en la siguiente entrega de esta crónica narrada.

El deber de un hombre, es estar donde es más útil. ​

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