Por ROBERTO FLEURIMONT
La falta de tacto del PRM, hoy gobierno, hacia los que construyeron ese partido y lo llevaron al poder en dos ocasiones, es muy evidente.En todos los rincones del mundo donde exista una militancia partidaria hay dificultades de dominio público. Pero como estamos en la Seccional de New York, es ahí por donde debemos corregir la falta de tacto del PRM.
Veo una andanada de compañeros lanzados en busca de posiciones electivas sin ninguna base de sustento. La mayoría, echados a la hoguera por un disociador consuetudinario, con el objetivo de colar sus alfiles.
Es penoso ver hoy cómo miembros y dirigentes sin méritos abandonan sus supuestas aspiraciones, mientras otros peores aún, del redil del disociador, mantienen sus apetencias.
La falta de tacto es tal que hay supuestos dirigentes que tienen más de seis años sin hacer causa común con el partido. Y cuando lo han hecho, ha sido por órdenes del disociador. Solo han servido para obstaculizar todo lo que se podía haber conseguido con la dirección actual.
El PRM es el único partido, a nivel general, que se ha venido manejando contra vientos y mareas como no ha ocurrido en ninguna Seccional del exterior y mucho menos en las zonas políticas de nuestro país.
Por años la dirección actual ha sido blanco de obstáculos por grupos que han hecho todo lo posible para impedir el desempeño de los trabajos internos y hacia fuera.
La dirección nacional del PRM ha sido tan errática que ese mismo grupo que nunca asiste a nada, no coopera con nada, y que no hizo nada para que estemos en el poder, ha sido el más beneficiado con las posiciones y puestos claves del gobierno.
Y como seguimos con la falta de tacto, veo que una supuesta comisión de consenso no se ha empantalonado para descartar esos grupos indisciplinados que no se someten a los estatutos del partido, irrespetando todas las normas establecidas.
Es hora de que la dirección nacional ponga más interés en las seccionales del exterior, y en mayor medida en la de New York, donde se han ganado las últimas elecciones sin que se haya recibido la más mínima ayuda económica.
Para terminar, hay que exigir a las instituciones gubernamentales que existen en el exterior, y en especial en New York, que no sigan con su afán de lucro en perjuicio de los dirigentes del partido que pudieran ocupar algún puesto público.
En su gran mayoría, los incumbentes no les duele el partido. Solo piensan en los bolsillos.
La base que cargó este partido sobre sus hombros merece respeto. Gobernar sin tacto es gobernar sin memoria. Y un partido sin memoria repite sus errores hasta que se queda sin base.






