Incoherencias de Mamdani

Por JHONNY TRINIDAD

La era Mamdani empezó como termina siempre la demagogia: con una renuncia antes de prender la computadora.

Catherine Almonte Da Costa duró menos de 24 horas en el equipo del alcalde electo. La botaron —perdón, “renunció”— cuando le encontraron tuits antisemitas de 2011. Tenía 18 años. Hace 14 años.

Bienvenidos al nuevo progresismo: te perdonan todo hasta que un titular te puede costar votos.

Mamdani lleva años dando cátedra sobre redención, sobre no criminalizar a la juventud, sobre entender el contexto. Ese discurso muere en la puerta de su oficina. A la dominicana de 33 años la juzgaron por lo que escribió a los 18. ¿Y los principios? Bien, gracias. Guardados en la gaveta hasta la próxima marcha.

Si una chica de 18 no tiene cabeza para tuitear, ¿la tiene para ser contratada por el alcalde de Nueva York? ¿O solo la tiene para ser humillada en público cuando conviene? No puedes vender perdón en el podio y ejecutar en la plaza. Eso no es justicia. Es cinismo.

INCOMPETENCIA BASICA 

¿Nadie en el “equipo de transición” sabe usar el buscador de Twitter? Contratar sin vetar en 2026 no es un error, es negligencia. Es el mismo equipo que va a manejar 110 mil millones de presupuesto. Si no pueden revisar un perfil, ¿van a revisar un contrato de saneamiento?

El autor es periodista. Reside en Nueva York.

Esto no fue una falla de la muchacha. Fue una falla del jefe. Mamdani no sabe armar equipos o no le importa. Ambas opciones son peores que el tuit.

El nombre de Darializa Ávila Chevalier también está en la mesa por declaraciones antisemitas. Ahí no hubo comunicado exprés ni renuncia relámpago. Ahí hubo silencio. El mismo hecho, distinta reacción. ¿La diferencia? Pregúntenle al cálculo político.

Cuando la moral es de goma, no tienes moral. Tienes una estrategia de relaciones públicas. Y la de Mamdani es clara: duro con los débiles, blando con los tuyos.

El antisemitismo no se relativiza. La coherencia tampoco.

ALCALDE DE «LA NUEVA ETICA»

Que quede claro, el antisemitismo es basura a los 18 y a los 60. No hay excusa. Pero si vas a ser el alcalde de la “nueva ética”, tienes que decidir: ¿crees en la gente o crees en los titulares? ¿Vas a educar o vas a linchar?

Mamdani eligió linchar. Rápido, barato y para la grada.

Nueva York no votó por otro alcalde que use la moral como servilleta: la usa y la bota. Votó por alguien distinto. Y en la primera prueba, demostró que es igual que todos: principista en campaña, pragmático en el poder.

La incoherencia es el lujo de los que nunca pagan las consecuencias. El problema es que esta vez la factura la paga la ciudad.

Y Mamdani apenas está firmando el contrato.

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