NUEVA YORK.– Falleció Willie Colón, una de las figuras más influyentes y determinantes en la historia de la música latina y de la salsa. Nacido el 28 de abril de 1950 en Nueva York, hijo de padres puertorriqueños y criado en el sur del Bronx, Colón deja un legado artístico que redefinió el género y lo convirtió en un vehículo de identidad, denuncia social y reflexión humana.
Desde temprana edad mostró un profundo interés por la música. Inició tocando la trompeta y más adelante adoptó el trombón, instrumento que se transformó en su sello personal y en una de las sonoridades más reconocibles de la salsa moderna. Con apenas 15 años firmó con el entonces naciente sello Fania Records, fundado por Johnny Pacheco y Jerry Masucci, y a los 17 grabó su primera producción discográfica.
Poco después, Pacheco le recomendó como cantante a Héctor Lavoe, dando origen a uno de los dúos más trascendentales de la música tropical. Juntos marcaron una época con producciones fundamentales como The Hustler (1968), Guisando (1969), Cosa Nuestra (1970), Asalto Navideño (1971), Lo Mato (1973) y The Good, The Bad, The Ugly (1975).
Durante ese periodo, Colón y Lavoe construyeron una identidad estética inspirada en los gánsteres de la era de la Ley Seca en Estados Unidos, mientras sus canciones abordaban con crudeza y poesía la experiencia del inmigrante puertorriqueño en Nueva York, los conflictos sociales y la vida en los márgenes urbanos.
En 1977, Willie Colón inició una nueva etapa creativa junto al cantautor panameño Rubén Blades con el álbum Metiendo Mano. Dos años después lanzaron Siembra, considerado por críticos y musicólogos como el disco más influyente en la historia de la salsa. Con temas como “Pedro Navaja”, “Plástico” y “Buscando guayaba”, el álbum elevó el género a un nivel inédito de narrativa social, experimentación musical y profundidad lírica.
Colón también desarrolló una destacada carrera como solista con producciones como Fantasmas (1981), Corazón Guerrero (1982) y Tiempo Pa’ Matar (1983), este último recordado por incluir un tema de protesta contra la guerra de Vietnam, reflejando su constante interés por los asuntos sociales y políticos.
A finales de la década de 1980 incursionó en la política partidista en Estados Unidos y mantuvo una participación activa en el debate público durante años, una faceta que generó controversias y distanciamientos con parte del público. En el plano personal y profesional, su relación con Rubén Blades nunca se recuperó tras prolongadas disputas legales.
Pese a no haber ganado un premio Grammy competitivo —aunque fue nominado en cerca de diez ocasiones—, Willie Colón recibió numerosos reconocimientos, incluyendo su ingreso al International Latin Music Hall of Fame en el año 2000 y al Latin Songwriters Hall of Fame en 2019.
La muerte de Willie Colón marca el cierre de una era fundamental para la salsa. Su legado musical demostró que el género podía ir mucho más allá del baile, convirtiéndose en un espacio para la reflexión, la crítica social y la exploración espiritual. Sin su visión, audacia y genio creativo, la historia de la música latina no habría sido la misma.







