Por Ronny Velásquez
SANTO DOMINGO ESTE.-En las calles de Santo Domingo Este, los nuevos contenedores brillan con un propósito claro: remediar la crisis de desechos sólidos que ha plagado a nuestros vecindarios.
Sin embargo, tras esta fachada de limpieza y orden, yace un secreto incómodo que el Secretario General de la Alcaldía, Jesús Colón, ha optado por mantener en las sombras: la identidad de los empresarios donantes que financiaron estos contenedores.
Desde hace meses, los ciudadanos han observado con mezcla de esperanza y escepticismo cómo estos recipientes aparecen en puntos críticos donde los vertederos improvisados habían tomado el lugar de la gestión municipal efectiva.
La falta de transparencia sobre quiénes son los benefactores detrás de esta iniciativa plantea serias preguntas sobre la integridad de nuestra administración local y sus verdaderas prioridades.
La Ley 176-07 establece claramente que es el Concejo de Regidores quien debe aprobar o rechazar las donaciones empresariales. Sin embargo, hasta la fecha, no se ha informado públicamente si estas donaciones fueron sometidas y aprobadas conforme a la ley.
¿Por qué se oculta esta información crucial? ¿Qué intereses podrían estar en juego más allá de una simple donación filantrópica? Son interrogantes legítimas que merecen respuestas claras y accesibles para todos los residentes de este municipio.
La transparencia no debería ser un lujo reservado para algunos, sino un principio fundamental que guíe cada acción de aquellos que han sido elegidos para servir a la comunidad.
Es momento de que la administración municipal de SDE dé un paso al frente y ponga fin al misterio que rodea a estos contenedores.
Los ciudadanos merecen saber quién realmente está detrás de las mejoras en la gestión de residuos, no solo para asegurar la rendición de cuentas, sino también para proteger los intereses públicos de influencias indebidas.
En última instancia, la verdadera limpieza no solo se encuentra en las calles, sino también en la claridad y la honestidad de nuestras autoridades. El silencio no es una opción cuando se trata del bienestar y la confianza de quienes habitamos esta comunidad.
Los regidores deben cumplir con su deber según la Ley 176-07 y asegurarse de que todas las donaciones sean transparentes y beneficien genuinamente al pueblo.





