Caracas / Washington.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció este sábado sus primeras declaraciones luego de ordenar un ataque militar contra territorio venezolano, acción que Caracas calificó como una “gravísima agresión militar” destinada a forzar un cambio de régimen y apoderarse de los recursos estratégicos del país, especialmente su petróleo y gas.
A través de su red Truth Social, Trump afirmó que “Estados Unidos ha llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela” y aseguró que el presidente Nicolás Maduro, junto a su esposa, habría sido capturado y trasladado fuera del país. El mandatario estadounidense indicó que la operación se realizó en coordinación con agencias de seguridad de EE.UU. y anunció que ampliará detalles en una rueda de prensa desde Mar-a-Lago.
Horas después, el Gobierno venezolano emitió un comunicado oficial denunciando bombardeos en Caracas y en los estados Miranda, Aragua y La Guaira, así como el sobrevuelo de aeronaves militares durante la madrugada. Las autoridades calificaron la acción como una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas y advirtieron que pone en riesgo la paz y estabilidad de América Latina y el Caribe.
En respuesta, el presidente Nicolás Maduro ordenó la activación del estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional, instruyendo a las instituciones del Estado y a la población a prepararse para la defensa del país. “Todo el país debe activarse para derrotar esta agresión imperialista”, señala el documento oficial.
Caracas sostiene que el verdadero objetivo de Washington es el control de los recursos energéticos venezolanos y denunció que las acusaciones de narcotráfico y terrorismo son infundadas y utilizadas como pretexto para justificar una escalada militar. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, advirtió que estas acciones ponen en peligro la estabilidad energética mundial y aseguró que Venezuela no renunciará a su soberanía bajo ninguna circunstancia.
El Gobierno venezolano anunció que acudirá al Consejo de Seguridad de la ONU, a la Celac y al Movimiento de Países No Alineados para exigir la condena internacional de Estados Unidos, al tiempo que se reservó el derecho a ejercer la legítima defensa.
La tensión se produce tras meses de bloqueo naval, despliegue militar estadounidense en el Caribe y la confiscación de cargamentos de crudo venezolano, hechos que Caracas ha denunciado como actos de piratería internacional. Diversos gobiernos y organismos internacionales han expresado preocupación por la escalada del conflicto y sus posibles consecuencias regionales y globales.







