Por Jhonny Trinidad
Hay que dignificar el periodismo. Porque lo hemos convertido en todo menos periodismo.
Lo convertimos en militancia con micrófono. En relaciones públicas con logo de medio. En contenido. En clip viral. En reacción a la reacción. En un señor leyendo tweets frente a una cámara.
Y luego nos quejamos de que nadie le cree al periodismo.
DIGNIFICAR NO ES IDEALIZAR
Dignificar no es decir que todos los periodistas son héroes. Es devolverle al oficio sus exigencias.
Un periodista digno no es el que más seguidores tiene. Es el que verifica. El que llama a la otra parte aunque sabe que le va a arruinar el titular. El que se queda una hora más en el archivo cuando ya todos publicaron.

Dignificar es entender que el periodismo no es gratis porque hacerlo bien es carísimo. Toma tiempo, gente, abogados, viajes, errores. Cuando exigimos todo gratis e instantáneo, estamos financiando el periodismo que nos merecemos: rápido, barato y falso.
CÓMO SE DIGNIFICA
1. Pagando por él. No hay periodismo digno sin modelo de negocio digno. Si no pagas por información, la información te vende a ti. Una suscripción a un medio local serio vale más que 100 hilos gratis.
2. Separando información de opinión. El mayor daño se lo hicimos nosotros mismos al mezclar todo. La audiencia ya no sabe cuándo la están informando y cuándo la están convenciendo. Hay que volver a etiquetar con honestidad: esto es un dato, esto es una interpretación, esto es mi postura.
3. Protegiendo al que pregunta. Dignificar es que una sala de redacción defienda a su reportero cuando se mete con un anunciante grande. Que un gremio defienda al periodista del medio rival cuando lo demandan por investigar. Si no hay solidaridad de oficio, no hay oficio.
4. Volviendo a la calle. El periodismo no se hace desde el escritorio mirando X. Se hace yendo a Lawrence, a Washington Heights, a la fiscalía de Boston, al hospital de Los Alcarrizos, preguntando nombres, copiando expedientes, escuchando a la gente que no tiene vocero.
La gente no perdió la fe en el periodismo porque sea tonta. La perdió porque muchas veces la decepcionamos.
Dignificarlo es volver a hacer que valga la pena creer.






