Por: Carlos Matos
El Banco Central informó que la economía dominicana creció un 4.5% en lo que va de año. Es una buena noticia. Cualquier crecimiento por encima del 3% nos coloca por encima del promedio de América Latina y dice que el país está produciendo más bienes y servicios.
El problema no es el número. El problema es la traducción.
Porque el pueblo dominicano no va al colmado con un porcentaje. Va con pesos. No paga el pasaje con un gráfico. Lo paga con el sudor de su trabajo. Y ahí es donde nos topamos con la gran pregunta: *¿Cómo se traduce ese 4.5% al bolsillo de la gente?*
*El crecimiento que no se siente*
Un 4.5% significa que el país vendió más. Que el turismo dejó más dólares. Que las zonas francas exportaron más. Que el consumo interno se movió.
Pero para que ese crecimiento se sienta en la casa, debe pasar por 3 filtros:
De nada sirve que la economía crezca si ese crecimiento no contrata jóvenes. Hoy tenemos miles de bachilleres y universitarios buscando su primera oportunidad. El verdadero termómetro del 4.5% es cuántos de ellos consiguieron un trabajo formal, con seguro médico y AFP.
Si la inflación está en 4% y tu aumento de sueldo fue de 3%, aunque el país creció, tú perdiste poder de compra. El crecimiento se lo comió la carestía. El bolsillo no aguanta discursos, aguanta precios.
La canasta básica.
El dominicano mide la economía en plátanos, pollo, arroz y gasolina. Mientras esos 4 productos sigan subiendo, el 4.5% del Banco Central sonará a chino para la ama de casa de Los Mina o de Herrera.
*La lección de la historia*
En gobiernos anteriores, con el liderazgo del Dr. Leonel Fernández, ese mismo crecimiento se tradujo en obras que la gente usa: el Metro, el 911, las universidades, el desayuno escolar. Era crecimiento con rostro humano.
No se trataba solo de que el país creciera en papeles. Se trataba de que ese crecimiento se invirtiera en la gente. En salud, en educación, en seguridad.
*El reto actual*
Hoy el reto es el mismo, pero más difícil. Tenemos un 55% de informalidad. Tenemos una canasta que sube. Tenemos jóvenes que se gradúan y no encuentran empleo.
Por eso decimos: el 4.5% es la nota del país en el examen de economía. Bien por eso. Pero la pregunta que importa es: *¿le subió la nota a la familia dominicana?*
Un gobierno responsable no puede conformarse con celebrar el porcentaje. Tiene que usar ese crecimiento para tres cosas urgentes: bajar el costo de la vida, crear empleos de calidad, y devolverle la esperanza a los jóvenes.
De lo contrario estaremos ante un crecimiento estadístico, no un crecimiento humano. Y la política, al final, se trata de gente.
Porque la economía sin gente no sirve. Y el desarrollo que no llega al bolsillo, no es desarrollo.
*Carlos Matos*
Economista, Miembro de la Dirección Central y Vicesecretario de Asuntos Económicos.
Fuerza del Pueblo.






