LA HABANA.- Aunque los apagones ya eran frecuentes en la isla debido a una profunda crisis económica que arrastra desde hace un lustro, el deterioro de la calidad de vida empeoró drásticamente a raíz del cerco petrolero impuesto por el presidente Donald Trump en enero, diseñado para presionar por un cambio en el modelo político de Cuba.
Ante la falta de combustible para alimentar las centrales termoeléctricas, los cortes de electricidad comenzaron a prolongarse, extendiéndose a veces durante días enteros.
LA CARRERA CONTRA EL RELOJ
Matos, un ama de casa de 41 años y pequeña emprendedora, apenas contó con entre 20 minutos y dos horas de luz diarias durante la última semana. Cada vez que el servicio regresa, ella y su madre se apresuran a realizar las tareas pendientes.
“Quieres hacerlo todo al mismo tiempo: lavar, planchar, cocinar, organizar los cuartos, porque en la oscuridad es imposible. También aprovechamos para refrescarnos un poco; ya ni sabemos lo que es dormir con aire acondicionado”, relató Matos. “Lo que antes hacíamos en 10 horas, ahora tenemos que resolverlo en dos”.
ESTRATEGIAS DE SUPERVIVENCIA EN EL HOGAR
A pesar de que ya pasaban de las nueve de la noche, Matos se puso a lavar la ropa conectando su lavadora a un ruidoso generador instalado en la acera de su casa, el cual solo enciende por unas horas para no incomodar a los vecinos.
Su madre, Rodríguez, relató que a veces se levanta de madrugada para cocinar, por ser el único momento en que se restablece la energía.
“Antes de ayer tuve que tirar un paquete de pollo porque se echó a perder por la falta de refrigeración”, lamentó la psicopedagoga retirada de 72 años.
CONSECUENCIAS EN LOS SERVICIOS BÁSICOS
Entre los graves problemas que traen aparejados los cortes de luz, se encuentra también la intermitencia en los servicios básicos como el suministro de agua y las telecomunicaciones.





