Por LUIS CASTILLO
La madrugada del 14 de agosto quedará como otra fecha vergonzosa en la historia judicial de la República Dominicana. Mientras el país dormía, el Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Nacional dictó sentencia en el caso de corrupción “Antipulpo”, un entramado que, según el Ministerio Público, desvió casi 4 mil millones de pesos del Estado.
El resultado:
* Alexis Medina Sánchez, hermano del expresidente Danilo Medina, recibió la condena más alta: 7 años de prisión en Najayo Hombres.
* Otros fueron sentenciados a 5 y 6 años.
* Y, en el lado opuesto, una larga lista de absueltos que hoy celebran como si se tratara de un campeonato nacional.
Los “afortunados” de la madrugada
Fueron absueltos y declarados libres de toda culpa:
Fernando Rosa, Carmen Magalys Medina Sánchez, Freddy Hidalgo, Rafael Antonio Germosén Andújar, Lina Ercilia de la Cruz Vargas, Pachristy Emmanuel Ramírez, Carlos José Alarcón, Libni Arodi Valenzuela Matos, José Miguel Genao Torres, Antonio Florentino Méndez, José Idelfonso Correa Martínez, Aquiles Alejandro Christopher Sánchez y Fulvio Antonio Cabreja Gómez.

Incluso las empresas Cemeraf y Editorama fueron absueltas por lavado de activos y liberadas del pago de las costas penales.
A todos ellos, la justicia dominicana les regaló una absolución de lujo, digna de felicitación… aunque no del pueblo, sino del sistema que parece blindar a quienes manejan grandes sumas de dinero.
Una sentencia que manda un mensaje claro
La condena a Alexis Medina —7 años por un caso de miles de millones— no se puede calificar de ejemplar. Es, en la práctica, una invitación abierta para que cualquier funcionario corrupto arriesgue el patrimonio nacional, con la tranquilidad de que, en el peor de los casos, el castigo será leve y siempre habrá espacio para apelaciones.
En este país, robar 4 mil millones puede costarte menos años en prisión que intentar robarte una gallina. Y no es metáfora: existe el caso real de un hombre condenado a 20 años por ese delito menor. Esa comparación resume con crudeza la doble vara con la que se aplica la ley:
* Al pobre, la justicia lo aplasta.
* Al poderoso, la justicia lo acaricia.
La estrategia del amanecer
No es casual que la lectura del fallo ocurriera entre las 3:44 y 4:15 de la madrugada. En esas horas, la indignación social no despierta y el titular se diluye antes del amanecer. Es una jugada que hemos visto repetirse cuando hay fallos polémicos: se dictan mientras el país duerme para que amanezca con una verdad ya fría y, para algunos, aceptada.
Felicitaciones… y pésames
* Felicitamos a la familia Medina Sánchez y a los absueltos: han logrado lo que muchos quisieran, la absolución o la mínima condena en uno de los mayores casos de corrupción.
* Damos el pésame a todos los dominicanos que esperaban que la justicia fuera igual para todos. Que no pierdan la fe: algún día, en este país, la ley castigará con el mismo rigor al que roba millones que al que roba por hambre.
Conclusión
Este caso no ha sido una victoria de la justicia: ha sido un triunfo de la impunidad. Y como todo precedente, deja una peligrosa lección para el futuro: en la República Dominicana, robar en grande no sólo es posible, sino que puede ser una inversión rentable.
El pueblo debe tenerlo claro: la justicia no es ciega, simplemente mira hacia abajo.





