sábado, abril 13, 2024
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Atención organismos internacionales

Por DEIVI LOPEZ

La República Dominicana está atravesando por uno de los momentos más difíciles en toda su historia. La nación dominicana está en peligro ante la posible instalación de campos de refugiados haitianos y la amenaza activa de las bandas a nuestra seguridad.

Las relaciones entre Haití y República Dominicana han sido conflictivas. En la actualidad nuestro país está dispuesto a todo por defender nuestros ciudadanos y el legado de nuestros héroes. Esta fue la nación civilizadora del Nuevo Mundo y no pueden permitir sucumba ante la voraz nación destructora de occidente.

Esta patria fue la que entregó uno de sus hijos a la libertad de la hermana nación de Cuba; esta fue la nación que defendió a Argentina por encima de potencias contra la humillación y la invasión inglesa de sus territorios de Malvinas; la tierra que protegió a Perón; la tierra que vio nacer el padre de Simón Bolívar; la tierra que admiró Neruda y, este es el pueblo que Fidel Castro, levantando los brazos a Amaury Germán Aristy, nos tildó de «pueblo valiente».

Esta nación amparada por la fe cristiana, que también está amenazada, se expone a un exterminio cultural y desmembramiento como estado independiente.

Por estos puntos y muchos otros más, es que le decimos a la ONU, OEA, al presidente de esta República, a la Embajada de los Estados Unidos y al mundo, que cualquier acción que viole la voluntad popular, la independencia nacional y el legado de nuestros héroes: será rechazada, considerada ilegítima y la autoridad desautorizada.

Estas organizaciones, según el Gobierno, no han sido llamadas a intervenir en los asuntos internos, y ellos insisten en hacerlo. El mensaje es que de alguna manera están siendo autorizados y están pisoteando de manera abierta el derecho a la libre determinación de este valeroso pueblo y motivando a que se realicen acciones, de cualquier tipo y forma, en defensa de nuestro país y de nuestra dignidad.

La Embajada de Estados Unidos han sido nuestros aliados, pero de ninguna manera este país ha permitido su soberanía sea violada, basta mencionar la guerra de 1965, cuando el coronel Caamaño ordenó al primer soldado que vea una tropa no autorizada en territorio nacional, a abrir fuego contra ellos. A Caamaño se unió el pueblo y el mundo en apoyo a nuestra causa que era justa y constitucional.

No solo en el siglo XX estuvimos amenazados, también en el siglo XIX el entonces gobierno de Estados Unidos se unió a Haití para presionar a Santana. Haití recibía armamentos y empezó sus avances a tomar territorio, acciones que alarmaron a Santana.

 En 1859 el emperador haitiano le envía una carta a Santana planteando la «Patria Común»; con ello creció el temor de Santana a la «haitianización» y envía al Gral. Alfau a buscar de manera secreta el protectorado de España.Al nivel histórico, los haitianos y dominicanos tenemos profundas llagas fruto de los conflictos y guerras aun sin cicatrizar.

 Haití en gran medida nos exporta atraso y miseria. Los organismos internacionales buscan de manera arbitraria abrazarnos en una sola «Patria Común» y en la unión, eso por encima de nuestras costumbres, historia, leyes y tradiciones.

República Dominicana por el momento no necesita protectores morales, pero ante actitudes de potencias contra este país, nos están llevando a la búsqueda de potencias aliadas a acabar con métodos de chantaje y extorsión. No podemos permitir, que la paz de este país dependa o esté sujeta a la responsabilidad de la ONU, Haití o Estados Unidos.

Ni siquiera cuando Estados Unidos fue atacado luego del 11 de septiembre, esperó la decisión de la ONU para exterminar el terrorismo internacional. No nos iremos muy lejos y a pocas millas tenemos terroristas internacionales, bien definidos, bien identificados satelitalmente, que son intocables y cuentan con modernos vehículos, armas y municiones hechos en Estados Unidos.

Nuestro país es pacífico y prudente, pero tiene un límite, cuando la prudencia llega al extremo de chocar con la dignidad, y más cuando esta prudencia afecta nuestros supremos intereses. Nuestro pueblo está revestido de firmeza y estamos resueltos a dar al mundo un espectáculo de un pueblo y una generación que se sacrificará en la defensa de sus derechos. Deben saber que nuestro principal aliado es Dios y nuestro segundo aliado, lo es el pueblo dominicano.

Primero, la traición y luego la ignorancia, son los principales males de este pueblo. Nuestro Señor presidente es bien cierto que ha abusado de sus poderes protegiendo acciones que van contra las leyes que juró defender.

Si nosotros tenemos un gobierno traidor, es más vergonzoso e indecoroso que existan seguidores que se unan a ellos, más en estas épocas electorales.

De este equipo que dirigen el país podemos esperar cualquier cosa, pero no de la nación de Estados Unidos que dice respetar las leyes y la integridad de los pueblos americanos.

 Es penoso exista una combinación inmoral, inicua e inigualable con traidores de este país: ¿Están siendo cómplices de las violaciones a nuestras leyes que buscan arrojar la suerte de nuestra patria: ¿Qué se puede esperar de individuos que auspician la violación territorial del suelo que los vio nacer? ¿Qué podemos esperar de individuos que toman decisiones sin consenso del Congreso nacional?

Nosotros no queremos transmitir a nuestros hijos y a la posteridad, guerras, esclavitud, y una actitud a futuro vergonzosa. Hemos jurado que emplearemos recursos en defensa de nuestra libertad y confiados en la misericordia del omnipotente y, en la inteligencia que ÉL sin duda nos ha dado y nos lleva a interpretar que está del lado de la nación que inició el «cristianismo» de todos los pueblos de América y de las primeras en firmar las creaciones de esos organismos internacionales que sus principales roles son imponer la paz y no el desorden.

Finalizaremos con una frase del Gral. Gregorio Luperón al presidente Grant de los Estados Unidos, cuando en carta le contestó: Washington dio una respuesta a los ingleses: » ‘cada pulgada del territorio americano cuesta al pueblo una gota de sangre’. La República Dominicana es un pedazo de tierra bien pequeño, que ha aportado grandes calamidades para naciones que han pretendido usúrparlo».

¡Viva la Independencia! ¡Viva la Libertad! ¡Viva la República Dominicana!.

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