Por Ángel Sención
SANTO DOMINGO ESTE.– La limpieza de una ciudad comienza con una gestión eficiente de sus residuos, pero la realidad actual en este municipio cuenta una historia muy distinta y alarmante. Las crudas imágenes captadas en diversos sectores evidencian que la acumulación de basura en Santo Domingo Este ha dejado de ser un problema estacional para convertirse en un colapso sanitario insostenible que afecta directamente la dignidad de sus munícipes.
Contenedores completamente destruidos, vertederos improvisados en plena vía pública y una capacidad de almacenamiento que resulta ridícula frente al volumen de desechos generado diariamente, definen el paisaje urbano. A esto se suma un sistema de recolección intermitente que simplemente no responde a las demandas de la demarcación más poblada del país.
Emergencia sanitaria por la basura en Santo Domingo Este


Esta alarmante situación no solo daña la estética urbana; provoca la acumulación descontrolada de residuos en las aceras, generando focos de contaminación visual, olores nauseabundos insoportables y, lo más peligroso, la proliferación acelerada de plagas y vectores de enfermedades. Vivir entre la basura en Santo Domingo Este se ha transformado en un riesgo latente para la salud pública de miles de familias.
Enlace Interno Contextual: Este preocupante panorama de los servicios públicos municipales coincide con las recientes denuncias de líderes locales sobre el abandono de infraestructuras clave en la demarcación, un tema analizado ampliamente en nuestro reporte sobre las propuestas de la oposición para rescatar la alcaldía de Santo Domingo Este de cara al plano institucional.
Los cuatro pilares urgentes contra el colapso
Para frenar este abandono, la ciudadanía y diversos sectores sociales exigen a las autoridades municipales la ejecución inmediata de un plan integral que contemple de manera prioritaria:
Sustitución total de los contenedores deteriorados e inservibles.
Incremento drástico de la frecuencia de recolección en los puntos críticos y neurálgicos.
Mantenimiento permanente y riguroso de las calles, avenidas y áreas verdes.
Campañas agresivas de educación ciudadana para garantizar una correcta disposición de los desechos desde el origen.
Un municipio limpio no es un privilegio de lujo ni un favor político; es un derecho constitucional de todos los ciudadanos y una obligación administrativa ineludible de las autoridades locales. SDE no puede seguir esperando mientras los desechos ganan la batalla en las calles.





