Moscú.– El Gobierno de Rusia condenó de manera enérgica la agresión militar perpetrada por Estados Unidos contra Venezuela durante la madrugada de este sábado, calificándola como un acto de fuerza injustificado que pone en riesgo la estabilidad regional e internacional.
A través de un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso expresó su “profunda preocupación y condena” ante lo que definió como una agresión armada contra un Estado soberano. La Cancillería señaló que las excusas utilizadas por Washington para justificar los ataques son “insostenibles” y denunció que la animadversión ideológica ha prevalecido sobre el pragmatismo y la búsqueda de relaciones internacionales basadas en la confianza y la previsibilidad.
“El principio de que América Latina debe seguir siendo una zona de paz, proclamado en 2014, debe ser respetado. A Venezuela se le debe garantizar el derecho a decidir su propio destino sin ninguna intervención destructiva, y mucho menos militar, desde el exterior”, subraya el comunicado.
Rusia reiteró su solidaridad con el pueblo venezolano y manifestó su respaldo al liderazgo bolivariano en la defensa de la soberanía y los intereses nacionales. Al mismo tiempo, hizo un llamado urgente a evitar una mayor escalada del conflicto y a privilegiar una salida diplomática mediante el diálogo entre las partes involucradas.
En ese contexto, Moscú aseguró estar dispuesta a apoyar cualquier iniciativa orientada a una solución pacífica y expresó su respaldo a la solicitud de Venezuela y de varios países de América Latina para la convocatoria urgente de una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
La condena rusa se produce tras los ataques aéreos denunciados por el Gobierno venezolano contra Caracas y los estados Miranda, Aragua y La Guaira, que incluyeron detonaciones y el sobrevuelo de helicópteros militares. Caracas calificó los hechos como una “gravísima agresión militar” y una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas.
Según las autoridades venezolanas, la ofensiva forma parte de una escalada iniciada desde agosto pasado, con el despliegue militar estadounidense en el Caribe, bombardeos contra embarcaciones acusadas sin pruebas de narcotráfico y la incautación de buques petroleros, acciones que han sido denunciadas como actos de piratería internacional.
En las últimas semanas, el discurso de la Casa Blanca ha evolucionado de una supuesta lucha antidrogas hacia una narrativa centrada en el control del petróleo venezolano, lo que, según Caracas y ahora Moscú, confirma que el objetivo real de Washington es apoderarse de los recursos energéticos de la nación suramericana.







