NUEVA YORK.- Randy Arozarena y Cal Raleigh enterraron el pasado y las rencillas que vivieron en el Clásico Mundial después de que el mexicano insultara al receptor por no devolverle el saludo.
Las disculpas del mexicano al estadounidense se dieron de forma privada cuando ambos regresaron al campamento de los Seattle Mariners.
Arozarena se acercó a Raleigh para hablar cara a cara y explicarle que no era su intención que el incidente escalara a la magnitud mediática que alcanzó. Por su parte, Raleigh respondió que no había resentimiento y que lo consideraba “un hermano”.
Las excusas del jardinero fueron publicadas por MLB.com gracias a un comunicado de Seattle Mariners en el que detalla la resolución del conflicto.
“Entiendo que, con el Día Inaugural a pocos días, no quiero que sea una distracción. Cal y yo hemos hablado y me disculpé por lo que dije después del juego”, explicó Arozarena.
“Nada en el Clásico Mundial quita el hecho de que somos hermanos y compañeros de equipo. Es familia, y ambos estamos enfocados en ayudar a los Mariners a ganar la Serie Mundial“, añadió.
Entre tanto, Raleigh confirmó la conversión con Arozarena y aseguró que “todo salió muy bien” y el episodio quedó en el pasado. “Ninguno de nosotros va a arrastrar esto hacia adelante. Estamos en un buen momento”, afirmó.
El problema
Durante el encuentro que Estados Unidos ganó a México 5-3 en el Clásico Mundial, Cal Raleigh, compañero del cubano en Seattle Mariners, le dejó con la mano extendida en el primer turno al bate abriendo el partido.
Arozarena extendió la mano para saludar a su compañero de Seattle, Cal Raleigh. El catcher jamás respondió al gesto, recreando, casi cuadro por cuadro, lo que Will Smith había hecho en el pasado Clásico Mundial.





