Por Danny Pujols
SANTO DOMINGO ESTE.-A tres meses de asumir el cargo, la gestión del alcalde, Dioris Anselmo Astacio Pacheco en Santo Domingo Este (SDE) ha dejado mucho que desear. Los problemas crónicos de recolección de desechos sólidos, el estado de los imbornales y la preocupante seguridad ciudadana continúan siendo el pan de cada día para los residentes de este municipio.
El Concejo de Regidores aprobó una asignación considerable de 280 millones de pesos para abordar estas urgencias. Sin embargo, al día de hoy, la transparencia sobre el destino de este dinero es nula. Los ciudadanos se preguntan con frustración dónde se han invertido estos fondos, ya que las mejoras prometidas no se reflejan en la realidad cotidiana del municipio.
El alcalde, lejos de ofrecer respuestas claras y soluciones efectivas, parece improvisar su gestión. Se reporta que evita enfrentarse a los ciudadanos, prefiriendo trabajar de noche para evitar el contacto directo con los problemas que prometió resolver durante su campaña electoral. Esta actitud solo refuerza la percepción de que la alcaldía le ha quedado grande, perfilándose rápidamente como uno de los peores gerentes municipales que ha enfrentado SDE.
Una situación particularmente preocupante es la relación entre el alcalde y los regidores fiscalizadores, quienes deberían ser los encargados de supervisar su gestión. En lugar de ejercer una fiscalización rigurosa y responsable, estos regidores se han convertido en aliados del alcalde.
Se les ha proporcionado logística y otros beneficios, lo que ha generado una falta de críticas constructivas y una fiscalización efectiva. Esto ha creado un ambiente de complicidad que perjudica la transparencia y la rendición de cuentas, aspectos fundamentales para una buena gobernanza.
En tiempos electorales, las promesas son fáciles de hacer pero difíciles de cumplir. Los munícipes de Santo Domingo Este merecen un liderazgo que no solo hable, sino que actúe con transparencia y eficacia. Es urgente que las autoridades locales rindan cuentas sobre el uso de los recursos públicos y se comprometan verdaderamente con el bienestar y la seguridad de sus ciudadanos.
Es de vital importancia que los regidores recuperen su papel fiscalizador y se conviertan en la voz crítica y constructiva que el municipio necesita. Solo a través de una supervisión efectiva y una gestión transparente se podrán resolver los problemas que aquejan a Santo Domingo Este y devolver la confianza a sus ciudadanos.
No solo estamos viendo en el municipio la ineficacia de la gestión actual del alcalde, sino también la complicidad de los regidores fiscalizadores, subrayando la necesidad de una fiscalización más rigurosa y un compromiso verdadero con la transparencia y el bienestar del municipio.







