Por Ángel Sención
La seguridad ciudadana no puede verse como un tema aislado ni tratarse únicamente cuando ocurre una tragedia o un hecho viral en redes sociales. Sectores como Lucerna, Vista Hermosa y Prados del Cachón, en Santo Domingo Este, han venido experimentando un aumento preocupante en robos, atracos y hurtos de piezas de vehículos, especialmente retrovisores, en horarios donde anteriormente estos hechos no eran frecuentes.
La situación resulta aún más alarmante debido a que muchos de estos delitos se cometen incluso en zonas donde existen cámaras de vigilancia, lo que refleja una preocupante sensación de impunidad y una evidente pérdida del temor a las consecuencias. A esto se suma el desorden en algunos puntos de acumulación de basura, donde residentes denuncian comportamientos agresivos por parte de ciertos buzos y la percepción de posibles vínculos informales con estructuras delictivas conocidas popularmente como “santos”, generando mayor inseguridad y tensión comunitaria.
Es importante comprender que el incremento de estos hechos no responde a una sola causa. Factores como la realidad económica, la falta de oportunidades, el consumo de sustancias ilícitas y el debilitamiento del patrullaje preventivo crean un escenario que facilita la delincuencia y aumenta el miedo de los ciudadanos al salir de sus hogares o dejar sus vehículos estacionados.
Sin embargo, también debemos ser responsables y claros: ninguna necesidad justifica afectar la tranquilidad de familias trabajadoras ni convertir nuestros sectores en territorios dominados por el temor. La seguridad debe abordarse desde una estrategia integral que combine una mayor presencia policial organizada, la recuperación de los espacios públicos, el control efectivo de puntos críticos, una iluminación adecuada, cámaras realmente funcionales y programas de inclusión social dirigidos a jóvenes en situación de riesgo.
Como juventud comprometida con el desarrollo de nuestro municipio, entendemos que no podemos normalizar la inseguridad ni acostumbrarnos a vivir bajo constante temor. Es momento de que autoridades, líderes comunitarios y ciudadanos trabajemos juntos para recuperar la confianza, el orden y la paz en nuestros sectores. Porque una comunidad segura no solo mejora la convivencia, sino que también impulsa el desarrollo, la inversión y la calidad de vida de todos.
Ángel Sención
Juventud con Visión de Desarrollo





