Por IVAN CANALS
La decisión del Pleno de la Junta Central Electoral (JCE) de eliminar el sistema de citas obligatorio en 18 oficinas del exterior y establecer un modelo híbrido, con citas y sin citas, en otras 23 oficinas, es una medida correcta, sensata y, sobre todo, humana.
Quien conoce la realidad del dominicano en el exterior sabe lo que significa pedir un permiso en el trabajo en Nueva Jersey, viajar dos horas en tren desde Long Island, pagar parqueo en Madrid o hacer fila bajo sol en Curazao, solo para escuchar que «si no tiene cita no se puede atender». Ese sistema, que en su momento ayudó a ordenar la pandemia y el caos, se había convertido en una barrera.
La comunicación JCE-SG-CE-013231-2026, aprobada el 12 de octubre y notificada este 20 de octubre, entiende esa realidad. La JCE reconoce algo elemental: ha bajado la afluencia y hay capacidad ociosa. En lugar de mantener una burocracia vacía, abre las puertas.
A partir del 2 de noviembre, en Atlanta, Toronto, Montreal, Panamá, Curazao, Valencia, Holanda, Springfield, Chicago, México, Tampa, Aruba, Génova, Sevilla, Allentown, Waterbury y otras, se atenderá por orden de llegada. Y en las de mayor demanda, New York, New Jersey, Boston, Providence, Washington, Filadelfia, Reading, California, Puerto Rico, Miami, Orlando, Madrid, Barcelona, Milano, Zúrich y Chile, el dominicano podrá elegir: va con cita si quiere asegurar su hora, o va sin cita y se le atiende por turno.
Es un modelo diferenciado, inteligente. No es lo mismo Zúrich que Nueva York. No se puede tratar igual a todas las oficinas. La JCE lo entendió.
Ahora nos toca a nosotros
De nada sirve que la Junta abra las puertas si nosotros no cruzamos el umbral.
Este es un llamado directo a los más de dos millones de dominicanos que viven fuera: vayan a buscar su nueva cédula. Empadrónense.
La nueva cédula no es un plástico más. Es tu identidad con estándares de seguridad mundial, es tu llave para votar donde vives, para no tener que volver a hacer un poder para una diligencia en RD, para acceder a servicios consulares sin trabas. Y el empadronamiento es tu voz.
Nos quejamos, con razón, de que no nos toman en cuenta. De que los partidos solo se acuerdan de la diáspora en campaña. Pero la herramienta para hacernos contar está ahí. Si no estamos empadronados, no existimos en el padrón. Si no votamos, no decidimos. Si no tenemos la nueva cédula, nos autoexcluimos.
La JCE ha hecho su parte quitando el candado de la cita. Ha dicho: vengan.
Ahora la pelota está en nuestra cancha.
No dejemos para enero lo que podemos hacer en noviembre. No esperemos la fila del 2028. El dominicano de afuera madruga, trabaja duro y resuelve. Que esa misma energía la pongamos en algo que es nuestro: nuestra identidad y nuestro derecho a elegir.
Vayan esta semana. Tomen su turno. Saquen su nueva cédula. Empadrónense.
Que cuando el país nos llame, no tengamos excusas.





