Por William Perdomo
SANTO DOMINGO, RD. (28 de octubre de 2026).— Hay juegos que no se explican con la hoja de anotación. Y hay juegos que solo existen para que la hoja de anotación tiemble.
El martes por la noche, en el Madison Square Garden, Karl-Anthony Towns Cruz —30 años, 7’0″, 247 libras, hijo de Jacqueline Cruz, nacido en New Jersey, dominicano— hizo lo segundo.
Monstruoso. No hay otra palabra.
27 puntos. 20 rebotes —8 ofensivos y 12 defensivos—. 3 asistencias. 12 de 21 en tiros de campo. 33 minutos. Valoración de +35. Victoria de New York Knicks 111-97 sobre Detroit Pistons. Primera victoria del año. Récord ahora de 1-3.
El primer partido de 20-20 de la temporada NBA. El cuarto doble-doble en cuatro juegos para KAT. Cuatro partidos, cuatro doble-dobles.
Y un suspiro colectivo que se escuchó desde la calle 33 hasta Santo Domingo.
Porque esto no era solo un juego. Era evitar la historia que nadie quiere escribir. Los Knicks llegaron 0-3, tantas derrotas como tuvieron en 19 juegos durante la marcha al título la temporada pasada. Otra caída y habrían sido el segundo campeón defensor en la historia en arrancar 0-4, junto a los Celtics de Boston de 1969-70. Venían de caer ante Philadelphia, Boston y Orlando, después de no ganar desde el Juego 5 de las Finales.
Jalen Brunson se sacudió. Había estado errático, pero apareció en un tercer cuarto dominante —el de la primavera pasada, no el de esta semana— y terminó con 23 puntos. Mikal Bridges, que no había metido un triple en la temporada, metió sus primeros cuatro y terminó con 12. Y ahí, en el medio de un parcial de 37-13 en ese tercer cuarto para irse arriba por 25, estaba Towns, rompiendo un maleficio.
Del otro lado, Detroit venía invicto, 3-0. Cade Cunningham terminó con 19 puntos, 9 rebotes y 8 asistencias. Pero Detroit era, además, el equipo que mejor había manejado a New York el año pasado: 121-90, 118-80 y 126-111 en la 2025-26, seis victorias seguidas en temporada regular contra los Knicks. Hasta anoche.
Towns está respondiendo con números de estrella porque es una estrella. En lo que va de 2026-27 promedia 22.5 puntos, 8.8 rebotes, 2.8 asistencias, con 60.3% en tiros de campo y 37.3% en triples. De por vida, en 11 años en la NBA: 22.7 puntos, 11.1 rebotes, 3.1 asistencias, 1.1 tapones, .522 de campo y .397 en triples.
La hoja dice eso. La historia dice más.
Dice que jugó en Kentucky y ganó el título de la NCAA. Que fue pick número 1 de la primera ronda del Draft de 2015, escogido por Minnesota Timberwolves. Que ganó el Novato del Año en 2015-16. Que la pasada temporada ganó el título de campeón de la NBA con los New York Knicks. Que ha sido escogido tres veces All-NBA y seis veces al Juego de Estrellas. Que por lo que está haciendo será un seguro miembro del Salón de la Fama del baloncesto de la NBA.
Y dice que es miembro de la selección nacional dominicana, representándonos en varias ocasiones. Eso no es un dato al margen. Es el centro.
Pero hay otra historia corriendo por debajo de la duela, y anoche retumbaba cada vez que Towns bajaba un rebote.
Las negociaciones para su extensión de contrato con los Knicks están suspendidas y estancadas.
La discrepancia es brutal: Towns es elegible para una extensión máxima de 4 años y hasta 276 millones de dólares. La última oferta de los Knicks rondó los 200 millones por 4 años. Una diferencia de unos 76 millones, que se siente aún mayor por las cargas fiscales en New York.
El motivo de los Knicks es conocido: la gerencia, encabezada por el propietario James Dolan, decidió posponer y limitar las conversaciones para mantener flexibilidad financiera, evitar las severas restricciones del segundo umbral del impuesto de lujo —second apron— y poder retener al resto del núcleo campeón.
La reacción de KAT es conocida: decepción.
La situación contractual es esta: tiene pactado ganar alrededor de 57 millones de dólares para la temporada actual y cuenta con una opción de jugador de 61.1 millones para la campaña 2027-28.
Y los buitres ya vuelan: Atlanta Hawks, Golden State Warriors y Los Angeles Clippers han sido vinculados como equipos atentos a la situación del pívot dominicano.
Anoche, Towns no negoció. No habló de dinero. No habló de Dolan. Habló con 20 rebotes. Con 8 ofensivos. Con un +35 que decía: todavía estoy aquí.
Los campeones no empiezan 0-4. Los tipos que van al Salón de la Fama no piden permiso para romper una racha.
Monstruoso.
El autor es periodista y analista
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