Washington impondrá a Teherán medidas que «nunca se han visto», advirtió este martes el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, en medio de las discrepancias entre ambos países.
Teherán lleva décadas bajo algunas de las sanciones más severas del mundo y, pese a la presión constante, se ha negado a capitular.
EE.UU., la ONU y la Unión Europea sancionan a Irán desde finales de los años 70. Desde febrero, con el inicio de la guerra, Washington sumó sanciones marítimas, energéticas y financieras y un bloqueo naval.
Las últimas medidas apuntaron a la flota petrolera en la sombra, aseguradoras marítimas, facilitadores de compra de armas y plataformas de intercambio digital. Según Reuters, han permitido congelar unos $500,000 millones en criptomonedas vinculadas a Irán.
Aunque cada escalada ha empeorado las condiciones de vida, no ha logrado su objetivo central.
«Cada escalada ha añadido sufrimiento a la vida cotidiana en Irán, pero todas han fracasado en forzar una capitulación», señala el economista Djavad Salehi-Isfahani, investigador de la Iniciativa para Oriente Medio de Harvard Kennedy School.
¿QUÉ OPCIONES TIENE TRUMP?
EE.UU. evalúa más presión, sin claridad sobre su eficacia.
El Congreso debate un proyecto promovido por el fallecido senador Lindsey Graham que permitiría al presidente Donald Trump imponer aranceles de hasta 100% a compradores de productos iraníes. Detractores advierten que perjudicaría a EE.UU. al afectar su comercio con China e India.
Según Reuters, entre las opciones están restricciones contra bancos chinos y sanciones a personas y empresas de China.
Funcionarios estadounidenses e israelíes también han planteado un bloqueo terrestre de Irán, que requeriría la colaboración de Irak, Turquía, Pakistán, Afganistán, Turkmenistán, Azerbaiyán y Armenia. Washington mantiene distintos grados de cercanía con todos excepto Afganistán, y gran parte de las fronteras iraníes son montañosas, lo que haría muy difícil sostener un bloqueo.
ECONOMÍA DE SUPERVIVENCIA
Pese al deterioro por la campaña de máxima presión, la economía iraní no está al borde del colapso.
Un factor clave ha sido la ampliación de transferencias monetarias bajo Ebrahim Raisi y Masoud Pezeshkian, enfocadas en redistribuir recursos a los más pobres, a diferencia del enfoque pro mercado de Hasán Rohaní.
No han compensado años de inflación y sanciones, pero han amortiguado el impacto y evitado hambre en los sectores vulnerables, indica Salehi-Isfahani.
«Una breve pausa llegó el 17 de junio con el Memorando de Entendimiento entre Irán y EE.UU., que provocó una caída del 15% del dólar. Aprovechando la tregua para visitar Teherán, pasé por tiendas de lujo del norte que habían puesto sus productos importados en rebaja. El respiro fue suficiente para que la inflación del mes pasado se redujera a la mitad del 99% anual del mes anterior», relata.
APUESTA ARRIESGADA
The Wall Street Journal señala que la nueva campaña se basa en una premisa arriesgada: que Irán capitulará antes que EE.UU.
Mediadores ya habían advertido a Washington que Irán lleva décadas bajo sanciones y que apostar por su capitulación por deterioro económico difícilmente funcionará.
Por el contrario, Teherán probablemente intensificará ataques para elevar el costo del conflicto a Washington y sus aliados.
Si resiste más de lo previsto, tendrá menos incentivos para ceder influencia sobre el estrecho de Ormuz, prolongando el enfrentamiento y el riesgo de nueva escalada militar.





