Por Carlos Matos
El endeudamiento público se ha convertido en el principal termómetro de la gestión económica del presidente Luis Abinader. Entre agosto de 2020 y mayo de 2026, la deuda del Sector Público No Financiero SPNF pasó de US$43,091 millones a US$66,388 millones, un aumento de US$23,297 millones, según cifras de la Dirección General de Crédito Público.
La pregunta que divide a economistas, oposición y sector privado es una sola: ¿Es crédito para cre-cer o un lastre para las próximas generaciones?
El endeudamiento público y el volumen: US$23 mil millones más en 6 años
El ritmo es claro. De septiembre 2020 a septiembre 2025, la deuda del sector público consolidado creció US$21,980.2 millones, promedio de US$4,396 millones por año. Solo la deuda externa subió de US$38,854.1 millones en 2023 a US$48,231.5 millones en marzo 2026.
Para financiar el Presupuesto 2026, el Congreso aprobó un techo de endeudamiento por RD$401,767,814,730, unos US$6,700 millones. En abril pasado, el Ejecutivo sometió además un préstamo por US$400 millones con el BID para el programa de agua potable y saneamiento en Punta Cana-Bávaro.
El destino del dinero: Refinanciar vs. Invertir
El Gobierno defiende que 80% de los préstamos tomados desde 2020 se usó para pagar o reestructu-rar deudas heredadas del PLD. “Somos el único gobierno que ha reducido la deuda en términos del PIB”, sostuvo Abinader en LA Semanal.
La oposición rebate el dato. La Fuerza del Pueblo afirma que solo 25.6% fue para amortización y 74% para cubrir déficit, subsidios eléctricos y gasto corriente.
Más allá de la disputa, hay proyectos concretos: líneas de crédito a mipymes que sumaron RD$4,163 millones adicionales y empréstitos multilaterales con JICA, BID y BIRF entre US$80 millones y US$300 millones cada uno.
La paradoja del PIB: Más dólares, menos peso relativo
Pese al monto absoluto mayor, la deuda como % del PIB muestra otra lectura. Bajó de 69.1% en diciembre 2020 a 58.5% al cierre de 2025, de acuerdo con datos oficiales.
“Lo importante es analizar los datos en términos relativos”, argumentó el mandatario. Para comparar, entre agosto 2012 y agosto 2020 la deuda subió de 30.5% a 49.7% del PIB.
El futuro en tres desafíos
Expertos coinciden en que la sostenibilidad no depende de tomar o no deuda, sino de tres factores:
1. Productividad del gasto: Los préstamos a 19.5 años con 5.5 de gracia, como el del BID pa-ra Punta Cana, solo se justifican si aumentan la recaudación por turismo y salud pública.
2. Consolidación fiscal: El decreto de política fiscal proyecta un déficit estructural de 1.5% del PIB para 2030. Alcanzarlo es clave para reducir la dependencia del crédito anual.
3. Margen de maniobra: Mantener la “ancla de deuda” cercana al 45% del PIB es esencial para responder a choques externos sin elevar el costo del crédito a hogares y empresas.
Conclusión editorial
República Dominicana no enfrenta una crisis de solvencia, sino una prueba de gestión. Tiene acceso a mercados, crecimiento sostenido y confianza externa. El riesgo real es usar la deuda para tapar déficits recurrentes.
El crédito puede ser trampolín o cadena. Si se canaliza a infraestructura, agua, energía y fortaleci-miento de las mipymes, el país paga la factura con más crecimiento. Si se usa para gasto corriente, la factura llegará a los contribuyentes de 2035.
El futuro de la República Dominicana, en ese sentido, se está firmando hoy, préstamo por préstamo.
Carlos Matos
Economista y miembro de la Dirección central.
Fuerza del Pueblo






