El voto de los «No Sabo Kids» hizo la gran diferencia en EU

Por JHONNY TRINIDAD

Por mucho tiempo fueron el chiste de la comunidad. El meme. El video de TikTok donde la abuela le dice «pásame la cuchara» y el nieto responde «what?». Les pusimos una etiqueta burlona: los «No Sabo Kids». Los dominicanos que no saben hablar bien español.

El martes 4 de noviembre nos callaron la boca en la urna.

Esa generación de muchachos nacidos en El Bronx, en Washington Heights, en Lawrence, en Providence, en Paterson, hijos y nietos de dominicanos, que entienden todo pero responden en inglés, fue la que inclinó la balanza en las elecciones de medio término.

No fue el voto de los bodegueros. No fue el voto de los taxistas. Fue el voto de sus hijos.

EL BLOQUE QUE NADIE CONTÓ

Mientras los partidos tradicionales dominicanos seguían peleando por quién controlaba las tres seccionales de Nueva York, y mientras la maquinaria demócrata y republicana peleaba por el voto de los mayores de 50 años, había un ejército silencioso registrándose para votar por primera vez.

Según datos de la Junta Electoral de Nueva York, solo en el Alto Manhattan el registro de votantes entre 18 y 25 años de apellido hispano creció un 27% respecto a 2022. Y no son votantes que llegaron de la isla. Son nacidos aquí. Ciudadanos por nacimiento. Sin miedo a ICE. Sin miedo a que les quiten la green card. Sin tener que explicarle a nadie por qué votan.

Son el 44% del electorado latino joven en Nueva York y Nueva Jersey, según el Pew Research Center. Y el 68% de ellos dice que prefiere recibir información política en inglés.

El autor es periodista. Reside en Nueva York

Nosotros les seguimos mandando flyers en español mal traducido.

¿POR QUÉ VOTARON ASÍ?

Los padres votaron pensando en la reforma migratoria, en la residencia para el primo, en el perdón para el hermano.

Los No Sabo Kids votaron pensando en ellos mismos.

Votaron por la renta. Porque vieron a sus padres pagar $2,400 por un apartamento donde se criaron tres hermanos y ya no pueden pagarlo.

Votaron por la deuda estudiantil. Porque deben $30,000 dólares por ir a un CUNY, mientras sus padres se jactan de que en RD la UASD costaba 500 pesos.

Votaron por salud mental, por acceso a clínicas, por el derecho al aborto, por el fin de las redadas en las escuelas. Votaron por temas que en la barbería de la 181 nunca se discuten porque «eso es cosa de americanos».

Y votaron diferente a sus padres. En muchos hogares dominicanos, el padre votó republicano por conservadurismo social y el hijo votó demócrata por economía. O al revés. Pero votaron separados. Por primera vez, el voto dominicano en Estados Unidos no fue un voto en bloque, fue un voto generacional.

EL CASO RHODE ISLAND Y LAWRENCE

Donde mejor se vio fue en Rhode Island. Sabina Matos, vicegobernadora nacida en República Dominicana, fue reelecta con el 59.1% de los votos, 207,858 sufragios. No ganó solo con el voto de los mayores que la conocieron como concejal de Providence. Ganó porque su equipo entendió que tenía que hablarle a esa generación en su idioma.

Su campaña en TikTok, en Instagram Reels, en inglés con dos o tres palabras en español, explicando cómo votar, dónde votar, por qué votar, le dio más votos que diez caravanas en Broad Street.

Lo mismo pasó en Lawrence, Massachusetts, donde los concejales dominicanos más jóvenes ganaron porque sus primos, sus hermanos menores, esos que nunca van a la misa en español ni al festival dominicano, sí fueron a votar.

LA LECCIÓN QUE QUEDA

Durante años quisimos dominicanizar a los No Sabo Kids. Llevarlos a Jarabacoa en verano, obligarlos a hablar español en la casa, avergonzarlos porque no saben decir «guanábana».

Nunca se nos ocurrió americanizar nuestra estrategia para alcanzarlos.

Ellos no van a votar por ti porque pongas una bachata en tu anuncio. Van a votar por ti si les explicas cómo vas a bajar la renta.

No van a votar por ti porque salgas con la bandera dominicana en la Gran Parada. Van a votar por ti si les explicas qué vas a hacer con la policía que para a sus amigos por ser morenos.

El voto de los No Sabo Kids hizo la gran diferencia el 4 de noviembre. No porque votaran todos por el mismo partido, sino porque votaron. A secas. Sin que nadie los llevara de la mano. Sin que el presidente de la seccional les diera una gorra.

Votaron como lo que son: estadounidenses de origen dominicano. No dominicanos viviendo en Estados Unidos.

Y esa diferencia de una sola palabra es la que va a definir el poder dominicano en este país en los próximos veinte años.

Si no aprendemos a hablarles en su idioma, ellos van a seguir votando, pero sin nosotros.

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