Por HECTOR MIRABAL
El resultado de las elecciones congresuales del 3 de noviembre de 2026 en Estados Unidos dice inequívocamente que el pueblo norteamericano está harto de Trump.
Está harto de corrupción a todos los niveles, con un presidente que ha usado la presidencia para enriquecerse mucho más de lo que era, vendiendo hasta la Biblia para beneficio personal.
Está harto de un multimillonario que se cree rey, que se cree estar por encima de la Constitución.
Está harto de un presidente que ignora la ley. No importó que el Congreso votó para que los documentos del pedófilo Jeffrey Epstein fueran publicados sin excepción, sin embargo hay millones de documentos ocultos para proteger a los pedófilos asociados con él.
HARTO DEL ALTO COSTO DE LA VIDA
Está harto del alto costo de la vida.
Está harto de ir a un hospital y terminar endeudado de por vida, o tener que vender hasta su casa para pagar los altísimos costos de la medicina, mientras los ejecutivos de las aseguradoras y farmacéuticas hacen inmensas fortunas.
Está harto del alto costo de la educación superior, con millones de estudiantes endeudados por años para poder estudiar.
Está harto del alto costo de la vivienda.
HARTO DE GUERRAS Y DISCRIMINACIÓN
Está harto de guerras.
Está harto de discriminación contra personas LGBTQ.
Está harto de abuso, discriminación y racismo incluso en las Fuerzas Armadas, donde varios altos oficiales han sido cancelados por el «Secretario de Guerra» y Trump, cuando estos oficiales no parecen dispuestos a violar la ley para satisfacer los planes criminales de Trump en EE.UU. y en el extranjero, o por ser negros o mujeres.
HARTO DEL ABUSO CONTRA LOS INMIGRANTES
Está harto de que Trump suelte a ICE como verdaderos perros salvajes a abusar de la gente trabajadora inmigrante con impunidad, que trata a los latinos como basura, que asesina a quienes se atreven a protestar el abuso.
El pueblo norteamericano está harto de Trump.
¿Y AHORA QUÉ?
Ahora está por verse si los demócratas van a implementar políticas claras que respondan a las expectativas del pueblo.
La historia muestra que el Partido Demócrata quiere estar con Dios y con el diablo; que es un partido por igual guerrerista, que Biden apoyó el genocidio israelí contra el pueblo palestino, y Trump le siguió los pasos junto al criminal de guerra Netanyahu, provocando además la guerra con Irán.
El Partido Demócrata está altamente comprometido con la oligarquía que controla el poder en EE.UU. y con muchos de los mismos intereses que controlan a los republicanos.
NO BAJAR LA GUARDIA
El pueblo no debe bajar la guardia, sino mantener activas las demandas y expectativas de las familias trabajadoras, exigir tanto a Trump como al Congreso demócrata la resolución de los problemas que provocaron la gran derrota electoral de Trump y sus aliados republicanos este 3 de noviembre.
Los latinos en particular debemos demandar la abolición de ICE y una reforma migratoria que ofrezca un camino hacia la residencia permanente y la ciudadanía a los millones de inmigrantes indocumentados —no criminales— que tienen tantos años trabajando honestamente y pagando impuestos en este país.
El voto latino fue demasiado importante en la derrota de Trump y los republicanos como para ser ignorado por el Congreso demócrata.
Esta es la hora de una comprensiva reforma migratoria.
¡La lucha del movimiento progresista y de las familias trabajadoras continúa!





