OPINION: La diáspora dominicana necesita organizarse

Por JOSE ALVAREZ VALLEJO 

Hay algo que después de más de 30 años trabajando por la comunidad dominicana en Miami me resulta cada vez más difícil de comprender y, sobre todo, de aceptar.

Vienen las autoridades, se van las autoridades y, entre una visita y otra, lo que abundan son las adulaciones, las fotografías, los discursos y las placas de reconocimiento.

Hemos llegado al extremo de entregar 300 y hasta 400 reconocimientos a personas que todavía no han demostrado qué han hecho por nuestra comunidad.

Estamos premiando a las autoridades antes de que hagan su trabajo. ¿Qué estamos reconociendo? ¿Sus resultados o simplemente el cargo que ocupan?

Mientras aplaudimos, los problemas de nuestra gente siguen ahí, sin solución.

LOS CONSULADOS NO SON TARIMAS POLÍTICAS

Los consulados no son tarimas de protagonismo político ni plataformas para favorecer círculos de amigos. Son instituciones oficiales del Estado dominicano. Están obligados a servir a todos los dominicanos, sin distinción de partido, de amistad o de preferencia política.

Su deber es claro: atención consular eficiente, orientación, protección al ciudadano y promoción de oportunidades comerciales, sociales y comunitarias.

Sin embargo, durante años he observado una desconexión dolorosa entre las necesidades de nuestra gente y las respuestas institucionales. Se anuncian con bombos y platillos planes, proyectos y programas que nunca llegan a concretarse. Y cuando aparece alguna oportunidad o beneficio, la comunidad percibe que termina concentrado en un pequeño círculo político.

Entonces me pregunto: ¿Y los demás dominicanos? ¿Los que no pertenecen a ningún partido? ¿Los que no tienen un amigo dentro del consulado? ¿Quién responde por ellos?

LO QUE SE PUEDE LOGRAR CUANDO HAY VOLUNTAD

Durante años tuve el honor de servir como enlace entre los cónsules dominicanos y distintas autoridades locales, incluyendo fiscalías, alcaldías y cuerpos policiales, buscando abrir puertas y conseguir oportunidades para nuestros compatriotas. Sé de primera mano lo que se puede lograr cuando existe voluntad de cooperación institucional.

Y debo ser justo: también he conocido experiencias positivas. Hubo un consulado que se involucró de verdad en proyectos comunitarios, que apoyó iniciativas como el Hogar Dominicano y la Biblioteca Dominicana de Miami y ayudó a desarrollar plataformas de proyección comunitaria. No menciono nombres por respeto y por la amistad que he mantenido con diferentes cónsules.

CUANDO LA POLÍTICA MATA LO COMUNITARIO

Pero también he visto la otra cara: cómo proyectos comunitarios pierden su independencia cuando se mezclan con intereses políticos. El caso del Club Quisqueyano de Broward es una experiencia que me hizo reflexionar profundamente. Desde mi perspectiva, su vinculación con intereses políticos y las disputas por su dirección afectaron su independencia y su trayectoria.

Esa es la lección: las organizaciones comunitarias deben tener autonomía para sobrevivir y para servir. La comunidad no puede convertirse en una extensión de los partidos políticos.

HA LLEGADO EL MOMENTO DE CONSTRUIR NUESTRA PROPIA FUERZA

Por eso estoy convencido de que la solución no puede seguir dependiendo exclusivamente de quienes ocupan temporalmente una posición diplomática o política.

Ha llegado el momento de construir nuestra propia fuerza comunitaria.

Propongo impulsar de manera formal un COMITÉ PRO DEFENSA Y AYUDA A LOS DOMINICANOS DEL EXTERIOR, acompañado de una AGENDA UNITARIA Y COMUNITARIA, independiente de intereses partidistas, pero con las puertas abiertas a toda autoridad, institución o persona que quiera colaborar honestamente.

Una organización capaz de reunir lo mejor que tenemos: nuestros abogados, médicos, empresarios, educadores, profesionales, líderes comunitarios, organizaciones religiosas y dominicanos que han triunfado en diferentes sectores de la sociedad norteamericana.

UNA AGENDA PARA SERVIR, NO PARA FIGURAR

Tenemos hombres y mujeres preparados, con experiencia y capacidad para desarrollar programas reales en:

– Orientación y asistencia jurídica
– Salud y protección de adultos mayores
– Vivienda y asistencia en situaciones de emergencia
– Educación, capacitación y becas para nuestros jóvenes
– Orientación migratoria y consular digna
– Desarrollo empresarial y oportunidades económicas
– Protección y acompañamiento de dominicanos vulnerables

La Coalición de Organizaciones Dominicanas USA nació precisamente con esa visión: construir una plataforma de unidad y colaboración que pueda convertirse en la base de una verdadera estructura comunitaria de la diáspora.

También he planteado la creación de una Dirección General de los Dominicanos del Exterior con un Fondo Especial de Emergencia. Pero seamos claros: ninguna propuesta tendrá fuerza en Santo Domingo si nosotros mismos no nos organizamos aquí para defenderla con una sola voz.

LA TRANSFORMACIÓN ESPIRITUAL QUE NECESITAMOS

Y quiero agregar algo que considero fundamental: la unidad comunitaria también necesita una transformación espiritual.

En mi caminar he aprendido que cuando servimos con sinceridad, cuando ponemos a Dios por delante y dejamos que Jesucristo transforme nuestras intenciones, comenzamos a entender que el éxito de otro dominicano no debe producirnos envidia, sino alegría.

Cuando un dominicano triunfa, no debe sentirse amenazado por su propio compatriota. Debe comprender que está abriendo caminos para nuestros hijos y para las próximas generaciones.

No todos tenemos que pensar igual, ni pertenecer al mismo partido, ni compartir la misma denominación religiosa. Pero sí podemos coincidir en algo superior: el bien común debe estar por encima de los intereses individuales.

UN LLAMADO A LA CONCIENCIA COLECTIVA

No escribo esto para ofender a nadie, ni para desconocer a quienes han trabajado honestamente. Lo escribo para provocar una reflexión y para despertar una conciencia colectiva que ya no puede seguir dormida.

Después de 30 años, no quiero seguir viendo la misma historia: autoridades que vienen, autoridades que se van y una comunidad que continúa esperando.

¡ES HORA DE DEJAR DE APLAUDIR PROMESAS Y COMENZAR A CONSTRUIR SOLUCIONES!

La diáspora dominicana no necesita más divisiones, más adulaciones ni más protagonismos. Necesita organización, independencia, solidaridad, liderazgo y una agenda que podamos defender juntos.

Porque cuando un dominicano triunfa, no debe triunfar solo él: debe avanzar su comunidad, su familia y las generaciones que vienen detrás.

Y cuando aprendamos a caminar unidos, con Dios en nuestros corazones y el bien común como propósito, podremos alcanzar grandes cosas.

La diáspora no necesita dueños políticos. Necesita una comunidad organizada, con voz, dignidad, con voz, dignidad y capacidad para defenderse.

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