Por EMILIANO PÉREZ ESPINOSA
Hay momentos en la vida de los pueblos en que el desencanto deja de ser un sentimiento y se convierte en una fuerza política. La República Dominicana vive hoy uno de esos momentos.
No lo digo por apasionamiento partidario. Lo digo porque lo palpo en las calles de Santo Domingo, en los barrios de Santiago, en los campos del Cibao y aquí mismo, en Nueva York, donde la diáspora siente con igual intensidad la angustia de los suyos. El PLD maneja estudios y levantamientos que coinciden en un dato que debería alarmar a cualquier gobierno: el 80% de los dominicanos siente que el país va por mal camino.
Esa cifra no es una consigna. Es el reflejo de una desesperación social que crece.
EL DETERIORO QUE NO SE PUEDE OCULTAR
¿En qué se expresa ese mal camino? En tres fracturas visibles.
La primera es la inseguridad. La delincuencia ha dejado de ser un hecho policial para convertirse en un estado de ánimo colectivo. La gente tiene miedo de salir, miedo de emprender, miedo de progresar. No hay desarrollo posible con miedo.
La segunda es la asfixia económica. El costo de la vida se ha disparado. La comida, la energía, el transporte, la vivienda. El salario no alcanza. El pequeño negocio quiebra. La clase media, que tanto costó construir durante los gobiernos del PLD, hoy retrocede. Y la brecha entre ricos y pobres, en lugar de cerrarse, se ensancha de forma peligrosa.
La tercera es la pérdida de esperanza. Cuando un joven siente que no tiene futuro en su propio país, cuando una madre debe elegir entre comprar medicinas o pagar la escuela, estamos frente a algo más que una mala gestión: estamos frente a un modelo agotado.
Entrevistado por el amigo y comunicador Manuel Ruiz en su programa Noticias en Portada, le decía que este descontento no se resuelve con propaganda. Se resuelve con comparación.
QUE EL PUEBLO COMPARE
En 2028 el pueblo dominicano no votará por un discurso. Votará comparando. Pondrá en una balanza lo que vivió durante los gobiernos del PLD y lo que ha vivido bajo el Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Y al comparar, recordará.
Recordará que con el PLD el país venció los apagones históricos y logró una estabilidad eléctrica que hoy se ha perdido. Que se construyeron miles de kilómetros de carreteras, circunvalaciones, túneles, elevados y escuelas que transformaron la geografía nacional. Que sacamos a más de un millón de dominicanos de la pobreza y creamos una clase media robusta y aspirante.
Manuel Ruiz, con todo derecho, me cuestionaba en la entrevista algunas de esas valoraciones y señalaba obras del actual gobierno. Yo respeto el debate. Pero una obra aislada no hace un modelo. Un país no se gobierna con anuncios, se gobierna con resultados sistémicos. Y los resultados del PLD están ahí, medibles, tangibles y todavía en uso.
Al final, como le dije a Ruiz, no seré yo quien decida. Será el pueblo en las urnas. Y el pueblo tiene memoria.
POR QUÉ FRANCISCO JAVIER GARCÍA
En este contexto de necesidad de experiencia probada, de gerencia y de visión, reitero con absoluta convicción mi respaldo a la precandidatura presidencial del compañero Francisco Javier García.
Francisco Javier no es un improvisado. Es un estratega político de primer orden, un hombre que conoce el Estado por dentro, que ha sido artífice de victorias históricas y que entiende como nadie la comunicación, la organización y la administración pública. En un momento donde el país necesita ser reordenado, necesitamos a alguien que sepa gobernar desde el primer día.
Su candidatura representa la unidad del peledeísmo, la experiencia y la renovación al mismo tiempo. Por eso le respaldo.
UNIDAD, NO CRISIS
Sobre la vida interna de nuestro partido, quiero ser claro: en el PLD no hay crisis. Hay democracia.
El aplazamiento de la consulta para escoger a nuestro aspirante presidencial ha querido ser presentado por algunos como una señal de división. No lo es. Fue una decisión responsable y técnica, motivada por dificultades logísticas para disponer de los equipos tecnológicos que garanticen un proceso transparente, verificable y participativo. Preferimos hacerlo bien que hacerlo rápido.
Además, puedo dar fe de que nuestro presidente, el compañero Danilo Medina, se ha mantenido y se mantendrá totalmente imparcial en este proceso. Danilo es el garante de la unidad. Su rol es asegurar que todos los aspirantes compitan en igualdad de condiciones y que sea la base del partido quien decida. Eso es lo que hace un líder.
EL PLD VIVE Y ESTÁ ACTIVO EN NUEVA YORK
Quiero dedicar un párrafo especial a nuestra militancia en el exterior, específicamente aquí en Nueva York.
El PLD no está de vacaciones. El PLD está trabajando. Mantenemos estructuras activas en El Bronx, Manhattan, Brooklyn, Queens, Yonkers, Paterson, New Jersey y Connecticut. Nos reunimos en espacios modestos, a veces pequeños, y cuando necesitamos hacer asambleas grandes alquilamos salones con nuestro propio esfuerzo. Esa es la mística peledeísta que no se ha perdido.
Y nos estamos modernizando. La digitalización del partido, el padrón digital, las plataformas de formación virtual y la reorganización de nuestros comités de base en el exterior son parte de una transformación profunda que estamos impulsando.
Por eso, desde esta ciudad que nunca duerme, les digo con fe y con datos: el PLD va a ganar las elecciones de 2028. Va a ganar porque el país necesita volver a la estabilidad, al progreso y a la esperanza. Va a ganar porque tiene el mejor candidato en la figura de Francisco Javier García. Y va a ganar porque, a pesar de los ataques, seguimos siendo el partido del pueblo dominicano.
¡Que viva el PLD!





