Por Emiliano Pérez Espinosa
Desde la década de 1960, muchas familias dominicanas han hecho de Washington Heights su hogar. En sus calles se oyen el español y el merengue; hay murales de artistas dominicanos y tiendas que venden empanadas, frituras y otros sabores de la isla. En verano, los vecinos juegan dominó y conversan al aire libre. Allí muchos niños crecieron cerca de sus abuelos, primos y amigos. ¡Los neoyorquinos nos identifican como la Pequeña República Dominicana!
MÁS QUE RECUERDOS
Washington Heights ofrece mucho más que recuerdos. Allí está el hospital NewYork-Presbyterian/Columbia, junto al centro médico de la Universidad de Columbia. Entre sus espacios culturales están el Museo de la Sociedad Hispánica, con obras de El Greco, Velázquez y Sorolla, y el legendario United Palace. Más al norte, en Fort Tryon Park, se encuentra The Met Cloisters, un monasterio dedicado al arte y la arquitectura medievales.
El barrio también cuenta con el cementerio de Trinity Church, la Universidad Yeshiva, parques y conexiones de transporte con otras partes de la ciudad y del país.
EL PESO DE LOS ALQUILERES
Sin embargo, el aumento de los alquileres ha puesto a muchas familias en jaque ante una decisión dolorosa. Después de pagar la vivienda, a algunas les queda menos para comida y otras necesidades. Dejar las calles donde vivieron durante años y alejarse de vecinos y familiares causa tristeza.
Por eso, algunas familias han buscado vivienda en el Bronx. Otras se han mudado a distintos estados. Empacar, despedirse y comenzar de nuevo no es fácil. Además, los alquileres también han subido en el Bronx.
EL NUEVO HOGAR
En El Bronx han abierto negocios, compartido su música y celebrado sus fiestas. Los datos del Censo de 2020 para población de origen dominicano indican aproximadamente 334,000 personas en el Bronx y 152,000 en Manhattan: más del doble residen hoy en el Bronx.
Mudarse es una acción difícil. Pero también es la historia de una comunidad que, aun cambiando de barrio, mantiene viva su identidad.





