WASHINGTON.- El Gobierno estadounidense llamó a sus aliados a romper vínculos con Nicaragua después de que la Asamblea Nacional, controlada por el oficialismo, aprobara una reforma constitucional que excluyó a la oposición de futuras elecciones y amplió de seis a siete años el mandato presidencial.
Washington buscó así aumentar la presión sobre el régimen de Daniel Ortega y su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, en el poder desde hace casi dos décadas. El pedido lo hizo el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, en un comunicado en el que llamó a «poner fin de inmediato a las operaciones habituales con esta brutal dictadura».
Ana María Méndez, directora para Centroamérica de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), aclaró que hubo que distinguir entre los distintos tipos de vínculos que mantuvo Nicaragua. China, Rusia e Irán aparecieron entre los socios más relevantes, pero cada uno cumplió un papel diferente.
«China ha sido un socio importante, especialmente por las inversiones en minería, principalmente oro. Rusia tiene mayor peso en asuntos militares, con entrenamiento de las Fuerzas Armadas y de seguridad. Irán también mantiene relaciones con Managua, aunque con un peso económico mucho menor que China», explicó a DW la experta de WOLA.
Nicaragua restableció relaciones diplomáticas con China en diciembre de 2021 y desde entonces ambos países profundizaron su cooperación económica y política. En 2023 elevaron sus vínculos a una asociación estratégica. Con Rusia, Managua mantuvo una relación especialmente estrecha en materia de seguridad y defensa.
Irán también reforzó sus relaciones con Managua, sobre todo en materia económica, comercial y de cooperación institucional. A estos socios se sumaron Venezuela y Cuba, aliados políticos tradicionales del Gobierno de Ortega y Murillo.
LA CONTRADICCIÓN COMERCIAL CON EU
El llamado de aislamiento de Rubio resultó paradójico: Estados Unidos siguió siendo uno de los principales socios comerciales de Nicaragua.
«Es una tremenda contradicción que tanto las administraciones de Trump como la de Biden hayan mantenido relaciones económicas con Nicaragua», aseguró Méndez.
En 2025, Estados Unidos exportó a Nicaragua bienes por 2.400 millones de dólares e importó bienes por 5.000 millones. En total, el comercio bilateral de bienes alcanzó los 7.400 millones de dólares, según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR).
Diana Luna, analista política de la Fundación Friedrich Naumann, subrayó además la dependencia económica de Nicaragua respecto a Estados Unidos y citó un informe de su fundación que describió una de las principales contradicciones del régimen: «El antiimperialismo de los Ortega-Murillo descansa materialmente sobre el mercado de su enemigo declarado Estados Unidos».
¿HASTA DÓNDE PUEDE LLEGAR LA PRESIÓN?
La reciente convocatoria de la Organización de Estados Americanos (OEA) a los cancilleres podría mostrar hasta qué punto existió disposición regional para aumentar la presión sobre Managua. El 19 de agosto, el Consejo Permanente de la OEA aprobó convocar una reunión de cancilleres para abordar la situación de Nicaragua. La resolución obtuvo 29 votos a favor; Brasil votó en contra y México se abstuvo.
«Obviamente hay países en donde es más claro que puede haber una inclinación o más propensos a responder al llamado del secretario Rubio, como es el caso de Panamá, que después de la reforma constitucional ya retiró a su embajador en Managua», sostuvo Méndez.
La experta recordó que Estados Unidos ya dispuso de varias herramientas para presionar a Managua, entre ellas restricciones o cancelaciones de visas, sanciones financieras individuales y medidas contra empresas y sectores. En abril de 2026, el Tesoro estadounidense sancionó a siete empresas del sector del oro nicaragüense y a cinco personas, entre ellas dos hijos de Ortega y Murillo.






