Por: ELIAS SAMUEL ROSARIO MATA
En las próximas elecciones, nuestro país puede ser sacudido por una tormenta, que podría arrasar con los partidos políticos tradicionales. No seremos la excepción. Los nuevos aires que azotan la región llegarán barriendo a los líderes políticos que han saqueado el país. De acuerdo con la encuestadora Latinobarómetro, la confianza en los partidos políticos cayó del 24%en el 2013 al 13% en el 2020.
La tormenta que se avecina, es impulsada por el profundo descontento de las grandes mayorías, que son víctimas directas de la injusticia social, impuesta por una elite insaciable de riquezas. La nueva tendencia nació en el año 2016, con la llegada al poder en los Estados Unidos de Donald Trump. Marcando el inicio de la era del anti stablishemen y el nacionalismo, como eje central de su política gubernamental.
Miles de dominicanos, que tenían la esperanza de emigrar. No podrán, a causa del endurecimiento de las leyes migratorias en los EEUU y Europa. No tendrán otra opción, que luchar por un mejor futuro en su propio país. La abstención electoral en las últimas elecciones, es la señal más evidente del propio aniquilamiento de los partidos políticos. En poco tiempo, cosecharán los frutos de lo que han sembrado.
Otros países de América Latina han seguido el mismo camino, tales como Brasil, Argentina, Chile, Ecuador, Guatemala, Colombia y otros que vienen detrás, empujados por el alto costo de la vida, la inseguridad, la corrupción administrativa, la delincuencia, el crimen y el fracaso de los partidos tradicionales en combatir los males sociales. Ocupamos el segundo lugar detrás de Haití, en la cantidad de presos preventivos, según informó el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD.
Muchos analistas políticos coinciden en que, el partido gobernante no retendrá el poder en las próximas elecciones. Debido al incumplimiento de las promesas de campaña del presidente Luis Abinader. La percepción generalizada de que, ha seguido el mismo camino de los gobiernos del PLD. Un partido que gobernó por veinte años y terminó sin resolver ninguno de los problemas básicos que afectan la población. Mientras aumentó los males sociales.
Como el gobierno de Luis Abinader, no ha impulsado el cambio prometido, ha abierto las puertas del regreso. Y es que, sus líderes adquirieron tanto poder económico, que piensan volver a comprar conciencias para obtener otra victoria electoral. Pero, los tiempos han cambiado y no se dan cuenta, que ha surgido una nueva camada de líderes políticos, que amenazan con derrotarlos en las urnas.
Sin embargo, el egoísmo es muy mal consejero. El hecho de que cada uno aspire a ser el presidente, puede impedir la unidad necesaria para competir, contra el avasallador poder económico de los partidos tradicionales.
Entre los más conocidos tenemos al Dr. Roque Espaillat, quien en las pasadas elecciones fue candidato presidencial del partido “Esperanza Democrática”. Logrando el cuarto lugar en las votaciones. A pesar de ser víctima de la más cruel e inhumana campaña difamatoria, debido al temor que sintieron las élites políticas y empresariales. Con las cuales Ramfis Trujillo, fundador del partido estaba comprometido.
Por tal razón, reconocieron su partido. Pero le negaron la candidatura, por no cumplir los requisitos Constitucionales. Fue una jugada maestra del poder político, para usarlo como puerta de entrada de cualquier candidato opositor, que pudiera representar una amenaza para el mantenimiento del sistema. Aquí se esconde la razón por la que nunca quiso cooperar con el candidato de su propio partido.
Por: ELIAS SAMUEL ROSARIO MATA
El autor, es abogado reside en Panamá
En las próximas elecciones, nuestro país puede ser sacudido por una tormenta, que podría arrasar con los partidos políticos tradicionales. No seremos la excepción. Los nuevos aires que azotan la región llegarán barriendo a los líderes políticos que han saqueado el país. De acuerdo con la encuestadora Latinobarómetro, la confianza en los partidos políticos cayó del 24%en el 2013 al 13% en el 2020.
La tormenta que se avecina, es impulsada por el profundo descontento de las grandes mayorías, que son víctimas directas de la injusticia social, impuesta por una elite insaciable de riquezas. La nueva tendencia nació en el año 2016, con la llegada al poder en los Estados Unidos de Donald Trump. Marcando el inicio de la era del anti stablishemen y el nacionalismo, como eje central de su política gubernamental.
Miles de dominicanos, que tenían la esperanza de emigrar. No podrán, a causa del endurecimiento de las leyes migratorias en los EEUU y Europa. No tendrán otra opción, que luchar por un mejor futuro en su propio país. La abstención electoral en las últimas elecciones, es la señal más evidente del propio aniquilamiento de los partidos políticos. En poco tiempo, cosecharán los frutos de lo que han sembrado.
Otros países de América Latina han seguido el mismo camino, tales como Brasil, Argentina, Chile, Ecuador, Guatemala, Colombia y otros que vienen detrás, empujados por el alto costo de la vida, la inseguridad, la corrupción administrativa, la delincuencia, el crimen y el fracaso de los partidos tradicionales en combatir los males sociales. Ocupamos el segundo lugar detrás de Haití, en la cantidad de presos preventivos, según informó el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD.
Muchos analistas políticos coinciden en que, el partido gobernante no retendrá el poder en las próximas elecciones. Debido al incumplimiento de las promesas de campaña del presidente Luis Abinader. La percepción generalizada de que, ha seguido el mismo camino de los gobiernos del PLD. Un partido que gobernó por veinte años y terminó sin resolver ninguno de los problemas básicos que afectan la población. Mientras aumentó los males sociales.
Como el gobierno de Luis Abinader, no ha impulsado el cambio prometido, ha abierto las puertas del regreso. Y es que, sus líderes adquirieron tanto poder económico, que piensan volver a comprar conciencias para obtener otra victoria electoral. Pero, los tiempos han cambiado y no se dan cuenta, que ha surgido una nueva camada de líderes políticos, que amenazan con derrotarlos en las urnas.
Sin embargo, el egoísmo es muy mal consejero. El hecho de que cada uno aspire a ser el presidente, puede impedir la unidad necesaria para competir, contra el avasallador poder económico de los partidos tradicionales.
Entre los más conocidos tenemos al Dr. Roque Espaillat, quien en las pasadas elecciones fue candidato presidencial del partido “Esperanza Democrática”. Logrando el cuarto lugar en las votaciones. A pesar de ser víctima de la más cruel e inhumana campaña difamatoria, debido al temor que sintieron las élites políticas y empresariales. Con las cuales Ramfis Trujillo, fundador del partido estaba comprometido.
Por tal razón, reconocieron su partido. Pero le negaron la candidatura, por no cumplir los requisitos Constitucionales. Fue una jugada maestra del poder político, para usarlo como puerta de entrada de cualquier candidato opositor, que pudiera representar una amenaza para el mantenimiento del sistema. Aquí se esconde la razón por la que nunca quiso cooperar con el candidato de su propio partido.
El autor, es abogado reside en Panamá
eliasrosario1654@gmail.com





