Por: ELIAS SAMUEL ROSARIO MATA
Según Miosotis Rivas, directora de la Oficina de Estadísticas (ONE) la tasa de crecimiento demográfico del país, ha venido disminuyendo durante los últimos 70 años. En los censos de cada 10 años fue bajando: 2.96 % entre 1960 y 1970; 2.78 %, entre el 1970 y el 1981; 2.35 %, entre el 1981 y el 1993; 1.78 %, entre el 1993 y el 2002; 1.22 %, entre el 2002 y el 2010, y 1.10 % entre el 2010 y el 2022.
Por otro lado, la cuarta actualización del censo sociodemográfico del Instituto de dominicanos y dominicanas en el Exterior (INDEX). Establece que actualmente residimos en el exterior 2,874,124 personas, representando un aumento de 27,408 en solo un año (2024).
Mientras que, en nuestro país disminuye el crecimiento poblacional. Por otro lado, aumenta la emigración y se incrementa la inmigración de nuestros vecinos procedentes de Haití. Con idiomas y costumbres muy diferentes a la nuestra. Para calmar las voces que claman por más control fronterizo, realizan redadas migratorias.
Pero, ¿cómo les conviene a los empresarios disponer de manos de obras baratas, los protegen y cada haitiano deportado trae a sus familiares. Por tanto, la presencia haitiana crece cada día más. Mientras que, los empresarios aumentan sus capitales. Y es que, cuando el gobierno no regula la voracidad empresarial, el costo de la vida aumenta sin cesar. Sumiendo a la gran mayoría en la miseria y el deseo de escapar.
Ningún país puede escalar en el nivel de desarrollo humano, con un presidente empresario. Ecuador es una muestra palpable, sus últimos tres presidentes han provenido del sector empresarial: Lenín Moreno (2017-2021) y los millonarios Guillermo Lasso (2021-2023) y actualmente Daniel Noboa.
¿Por qué los dominicanos tenemos que emigrar de un país dotado con playas, que atraen millones de turistas cada año y posee la quinta mina de oro más grande del mundo? La respuesta debemos buscarla en el desempeño de nuestros gobernantes. Se publican las cantidades que el país recibe en remesas, como logros políticos, sin imaginar los inmensos sacrificios, que hacemos para obtener ingresos extras, que nos permitan enviarlas.
En el libro “Presidentes Empresarios y Estados Capturados” de Inés Nercesian” Señala que, los “empresarios-presidentes” tienen una inalterable conciencia de clase y, por tanto, una vez llegados al gobierno, el resultado normal es que convierten al Estado en instrumento de reproducción, ampliación y consolidación de los negocios en favor de los círculos empresariales vinculados a la captación del poder.
Hay una especie de “patrón de comportamiento”: los bienes, servicios y empresas públicas se colocan en la mira de la privatización. Florece la corrupción privada; realizan reformas legales e institucionales para reducir tributos bajo el disfraz de incentivos tributarios y debilitan toda la institucionalidad.
En nuestro país el presidente Luis Abinader, sacó bajo la manga, los FIDEICOMISOS, disparó el endeudamiento, las botellas disfrazadas de asesorías y el despilfarro de los recursos públicos como a quien no le importa el futuro del país.
En su gestión surgió un nuevo segmento social, conocido como «Los Popis» jóvenes provenientes de la clase alta, que sin dedicarse a la política, ocupan altas posiciones en el tren gubernamental, en detrimento de las bases del partido.
El autor es abogado, reside en Panamá





