NUEVA YORK.- El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha hecho un llamamiento este lunes ante el Consejo de Seguridad de la ONU a la apertura del estrecho de Ormuz «sin peajes» ni «discriminación» y ha instado a las partes en conflicto a dialogar.
«Es uno de los cuellos de botella marítimos más críticos del mundo. Por él transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo, una quinta parte del gas natural licuado y casi un tercio de los fertilizantes comercializados a nivel mundial. El paso seguro y sin obstáculos es un imperativo económico y humanitario», ha señalado durante un discurso ante el Consejo.
Guterres ha afirmado que esta es «la peor interrupción de la cadena de suministro desde el COVID-19 y la guerra en Ucrania». «Estas presiones se traducen en tanques de combustible vacíos, estantes vacíos y platos vacíos», ha advertido.
El cierre ha provocado retrasos y el aumento de los costes en el transporte marítimo en un momento de «temporada de siembra crucial». «Una interrupción prolongada podría desencadenar una emergencia alimentaria mundial, empujando a millones de personas, especialmente en África y el sur de Asia, al hambre y la pobreza», ha argüido.
Guterres ha recordado que más de 20.000 marineros siguen varados en el mar y que estas personas «no participan en ningún conflicto», ya que son «trabajadores civiles que mantienen el suministro mundial». «Insto a los Estados miembro a que apoyen el marco de evacuación de emergencia preparado por la Organización Marítima Internacional (OMI)», ha dicho.
Con todo, ha instado a la «moderación, el diálogo y el fomento de la confianza». «El camino a seguir es la solución pacífica (…) La iniciativa del mar Negro demostró que, incluso en medio de un conflicto, la cooperación puede reabrir un corredor bloqueado y mantener el flujo de barcos y productos esenciales», ha expresado, en alusión al mecanismo que permitió el flujo marítimo durante la guerra de Ucrania.
Guterres ha aseverado que esta vía es «posible» siempre que «exista voluntad política». «El océano debe ser un espacio de paz y cooperación, no de confrontación ni coerción. El momento de elegir, y de actuar, es ahora», ha dicho, instando así a respetar la carta de Naciones Unidas y el derecho del mar, así como «abordar las causas profundas» de la inseguridad marítima y «profundizar» en la «cooperación» entre estados.





