Votar para cambiar

Eneida Valerio Rodríguez
(@eneidavalerio) periodista

En los regímenes dictatoriales no existen prospectivas ni siquiera a corto plazo de futuro conciliador como sostenimiento de las libertades. En contraposición, existen azotes silenciosos y planificados para destruirlas y someter con suficientes desmanes a la población incapacitada para la construcción de ese porvenir complejo, como resultado múltiple de voluntades.
En gobiernos autoritarios, existe sintonía para aniquilar y conculcar derechos ciudadanos de a poco y algunas hendijas residuales, son utilizadas como justificativos de sus considerados “apegos democráticos” en escenarios de peroratas populistas. Estas distorsiones, retratan el juego impensable de afrentas políticas contra la ciudadanía, como; persecuciones, represiones y castigos individuales. Todos con claros mensajes de amedrentamiento social.
Los dictadores, imponen prácticas de castigos con métodos crueles, condenables y de vieja datación y desdeñan para renovar tan macabros planes, el desarrollo evolutivo de conocimiento a través de las nuevas tecnologías. Estas situaciones, condenatorias exhiben sus países al mundo, en situaciones alarmante por recurrentes violaciones de derechos humanos.
No pueden en tal sentido, garantizar la sana aplicación de justicia y en consecuencia, la soberanía y relevancia institucional, definida por derechos y deberes.
Nos referimos, al ejercicio y derecho al voto, cuyos resultados transparentes derivados de sistemas electorales confiables, tienen capacidad suficiente para demarcar y precisar acciones futuras en sociedades plurales.
En Venezuela, está secuestrado el voto y la desinformación, desde el gobierno para fracturarlo más, es una problemática con serios ribetes de consolidación. El voto, ha completado largos capítulos de críticas y observaciones, iniciadas con la conformación del CNE. El ente comicial, está integrado de manera discrecional por elegidos del régimen y deben garantizarle, sujeción absoluta. En tales circunstancias, que develan abusos e irregularidades, el gobierno, desestima observaciones y recomendaciones internacionales.
El sistema electoral, no deja dudas en elementos de corrupción en la organización de procesos comiciales, hasta alcanzar emisiones de resultados, los cuales son recibidos con dudas por los electores al considerarlos violatorios de principios de soberanía popular.
Elegir, conlleva consecuencias importantes en la legitimación de la democracia. Es instrumento de cambio a futuro respetando, asimismo, la voluntad de grupos minoritarios. Se debe votar para abrir caminos que acaben con la insostenible situación nacional.
Elegir es un acto de cambios, determinados por resultados de ciudadanos libres dispuestos al encuentro de nuevas realidades a través de diálogos y otras herramientas.
Elegir es fortalecer la libertad de expresión, alma pegada a cada quehacer. La misma, que no se desprende como desean los dictadores. La libertad de elegir, no dejas de sentirla aun cuando la prudencia, te obligue el silencio.
El 18 es Día de Nelson Mandela, decretado por la ONU. Preso político por más de 20 años en Suráfrica, donde supo defender los derechos igualitarios de la población a la que rindió testimonios de valor. Mandela logró sus propósitos concienciando a la población y autoridades negadoras de tales derechos. Sus esfuerzos reconocidos por el mundo entero le merecieron el Premio Nobel de la Paz en 1993.
Con esa fecha del 18 de julio, se dará inicio a la “Semana de las Naciones Cautivas”, donde el presidente de EE UU. Joe Biden en un discurso con tales fines nos incluyó junto a China, Rusia, Corea del Norte y Cuba. Es una vergüenza, estar en la lista de perseguidos por falta de libertades. La lucha para cambiar, comienza por utilizar las herramientas y derechos que tenemos: el voto es uno, de poderosa respuesta.