Leopoldo López y la Ciudadanía Social

Leopoldo López y la Ciudadanía Social

La fuga de Leopoldo López es tema obligado al hablar de la política en Venezuela y una de nuestras colaboradoras en ese país, la licenciada Eneida Valerio Rodrîguez, tiene una opinión que ofrecer sobre el delicado asunto, que deja mal parado al régimen y reivindica el liderazgo de López.

@eneidavalerio

Leopoldo López, genera desde hace un largo tiempo temas diversos para el análisis político. Puede disparar emociones y rechazo al mismo tiempo y puede asimismo, reflotar el sentido de la objetividad y subjetividad. Su historia, no es tan sencilla más, si le sumamos la férrea campaña de descalificación inmisericorde a la cual ha sido sometida no solo él sino también su familia.
En tan brutal campaña, hasta el embarazo de su esposa mientras estaba en prisión, fue objeto de grotescas opiniones para sembrar dudas sobre su paternidad. Con esto, llegaron acusaciones de casos de corrupción sin demostrarse absolutamente nada, más allá de las especulaciones. También lo definieron de colaboracionista con el régimen y de cualquier connotación que se quería dar. El lenguaje de odio, no tuvo freno, sino pasiones de venganza desbordada.
Fue sentenciado, en el 2014 a 14 años de prisión de los cuales, pasó 3 en la militar de Ramo Verde. Tuvo casa por cárcel y desde el pasado 30 abril de 2019 era huésped de la Embajada de España, condición reafirmada por la Cancillería española, a quienes dentro de esa misma campaña de desprestigio, dijeron era un refugiado.
Encaja esta campaña en la misma que se debate actualmente, a nivel mundial. La humanidad, salpicada por escándalos de corrupción ha develado a sus protagonistas en todos los aspectos que tributan más emociones de rechazo que razones para calificarlos. El mundo, pasa por circunstancias difíciles y se impone, frente a los abusos de poder y de la política insana, altos niveles de ciudadanía social para contrarrestar la pretensión ideologizante de los grandes Medios de Comunicación junto a grandes capitales.
Leopoldo López, en rueda de prensa en Madrid, donde llegó el pasado domingo luego de protagonizar su fuga que “no fue una decisión sencilla”, hablò de varios temas todos relacionados con su decisión de luchar desde aquel país europeo. Reflejó en el encuentro convocado, condiciones de liderazgo. Reiteró sus trabajos desde el exilio que lo acoge, para alcanzar la vuelta a la democracia nacional con elecciones creíbles y verificables.
Previo a este encuentro con la prensa, habló de su entrevista con el Jefe del Gobierno español Pedro Sánchez, en la sede del PSOE. Fue una conversación franca y el líder español, dijo en esta cita periodística, admitió la condición dictatorial del presidente Maduro. Fue reiterativo en esto.
Defendió a Guaido y reconoció el valor y coraje frente al sufrimiento del pueblo venezolano que migra en riesgo y algunas situaciones estuvieron presentes en mi viaje después de la huida de Caracas.
López se ha enfrentado a los peores desmanes, descalificaciones mal intencionadas, arbitrario lenguaje para los denuestos e insultos y todo, lo llena el estercolero del lenguaje inadecuado. Urgente es reforzar los lazos y formación de la ciudadanía social. Solo así, podemos construir espacios para la discusión de altura, la misma, que aporta elementos importantes al conocimiento para avanzar y no retroceder más de lo que hemos visto en este país con ánimos desconcertados ante tanta y compleja situación. Es suficiente el uso de la lingüística pervertida.
Debemos, cambiar el lenguaje de la desmesura y racionalizar como ciudadanos desenvueltos socialmente. La falta de ciudadanía social, no queda duda, alguna tiene una alta cuota de responsabilidad de los grandes medios de comunicación como el caso concreto de EE.UU y de las Redes Sociales. En esas Redes Sociales, se permiten cualquier adjetivación agresiva y violenta que socava nuestro espíritu.
Los grandes medios de masas en EE.UU. son responsables al pretender la ideologización de su lector, han tomado en tal sentido,una posición chocante y grosera en esta campaña electoral presidencial, la cual dejará una vez concluida, la más triste sensación de hechos sorprendentes por bochornosos y desventurados sin la menor consideración hacia el consumidor de noticias, que tiene como garantía el derecho a la información.
La libertad de expresión no es usar el lenguaje en forma desmesurada y desgarradora para atentar contra la dignidad y el sentido humano de cada uno por más disentimiento que nos produzca. La libertad de expresión en un derecho y como tal, tiene sus normas ontológicas. La libertad de expresión es un derecho natural y no se puede tergiversar en la pugnacidad yerma de la discusión.
En tal sentido,los medios de comunicación de masas deben ser garantes de este libre ejercicio. Es su misión esencial.
La política, conlleva de parte de sus líderes, una relación de servicio público más que cualquiera otra actividad y aunque creemos, agotada esta condición en tantos años de defraudación, debemos retomarla como actividad cotidiana, dada las exigencias a corto plazo que se impondrá en el tiempo llamado de post pandemia.
Es urgente en consecuencia, abandonar el discurso demoledor de las bravuconadas y debe estimarse un cambio para pasar a los aportes del debate político serio y responsable.

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