La Pregunta de las 60 mil Lochas: ¿Que viene ahora?

La Pregunta de las 60 mil Lochas: ¿Que viene ahora?

La respuesta fue contundente: basta ya de hambre, crímenes y robo.  Más de seis millones de venezolanos dentro y fuera del país repudiaron al gobierno actual, considerado por las Naciones Unidas como una organización de forajidos.

Ahora la pregunta que todos los venezolanos se hacen es la siguiente: ¿Cuál es el próximo paso? ¿Como hacer para desalojar del poder a un grupo criminal tan temible, responsable de más de dos mil asesinatos?, algunos tan notorios que han causado repudio en todo el mundo.

La consulta permitió a los venezolanos expresar su resentimiento contra quienes les han robado todo, mas sin embargo, este improvisado referéndum no parece suficiente como para obligar a los forajidos abrir una ventana hacia la democracia, por el contrario, inmediatamente después de terminar el proceso, el gobierno decidió endurecer las medidas de restricción que había levantado para llevar a cabo unas elecciones legislativas que revelaron su debilidad.

Como respuesta al referéndum de la oposición, Maduro prohibió los vuelos de los países vecinos donde reside un número considerable de venezolanos, anuncio más restricciones para evitar la presencia ciudadana en las calles, es decir, con su venganza por haberlo repudiado, el sujeto le arruinô la navidad a miles de familias. Aunque la navidad ya no existe en ese país.

El único ejemplo de una acción similar a la emprendida por los venezolanos la semana pasada, se realizó en Chile, hace 32 años, con la diferencia que en esa ocasión fue el mismo dictador, Augusto Pinochet, quien amparado en el poder que había acumulado, se atrevió a lanzar un referéndo pensando que contaba con apoyo suficiente como para continuar en el poder, pero la gracia se le convirtió en una morisqueta y el país le dijo ¡NO!

El despiadado general, cuyo mandato comenzó de manera sangrienta en 1973, se vio forzado a abandonar el poder 17 años después, en 1990, y darle paso a una democracia que desde esa época sobrevive acosada por el fantasma del comunismo.

En chile. en ese momento, se vivió una situación parecida a la que atraviesan los venezolanos actualmente. La decisión de la oposición de participar en el plebiscito había sido controversial, por la propia naturaleza del gobierno militar, durante el cual miles de personas habían sido reprimidas, ejecutadas o desaparecidas.

Además, según consta en los medios de la época, dos referendos anteriores en 1978 y 1980 habían estado llenos de irregularidades, por ello cuando le correspondió a la oposición dar su opinión en torno al tercero y último proceso, el encargado de arriar a votar a los opositores, Genaro Arrigada, calificô la participación de los chilenos que luchaban por la libertad ante el poder de Pinochet, como «un equilibrio catastrófico».

Son embargo se arriesgaron y ganaron, algo que no hizo la oposición venezolana que, aunque sabîa, que el gobierno estaba atravesando su momento más crítico cuando convocô a elecciones legislativas, no se atrevieron a retarlo, argumentando que si lo hacían validarían a los forajidos.

Para consumar su plan de asumir todo el poder, Maduro hizo lo mismo que Pinochet antes del referendo chileno, nombrô una comisión electoral que se ajustara a sus propósitos, escogió a los diputados que participarían en el sainete y le ordenó a sus milicias que vigilaran un proceso en el que al final, solo participaron los civiles que trabajan con el gobierno y los militares que reciben sus órdenes de los generales cubanos. Esa jornada, aunque desequilibrada desde el punto de vista técnico, podría haber sido la última del matón, porque los venezolanos, en masa, tal como ocurrió en la consulta, le hubiesen dado una paliza tan grande en las urnas que no le hubiese quedado a los forajidos más remedio que abrir las puertas a la democracia.

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