sábado, abril 13, 2024
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Errores en cadena provocaron colapso del muro

Por MIGUEL LIBERATO

Fueron errores en cadena las causas por las cuales colapsó un muro de revestimiento en el denominado elevado de la intersección entre las avenidas 27 de Febrero y Máximo Gómez.
Lo que a grosso modo se percibe es que en el proceso de la investigación geológica se habrían olvidado de incluir un estudio hidrogeológico que recogiera la información necesaria para conocer el comportamiento del agua en la obra y sus alrededores.

Un fenómeno de efecto de agua debe considerarse siempre en la construcción de muros en obras viales urbanas debido a la posible existencia de filtraciones de lluvias o de otras causas.

La presencia de agua en el trasdós de un muro se considera un caso generalizado, máxime si la obra está localizada en condiciones urbanas, por lo que se requiere la construcción de elementos destinados a lograr que las aguas no produzcan efectos perniciosos.

Todo lo señalado son conocimientos que se reputan de dominio entre los profesionales de la ingeniería civil, por lo que no hay pretexto valedero que justifique la impericia de no considerar la presencia de agua en el trasdós de los muros que forman parte de los pasos a desnivel construidos en la ciudad capital.

Un proyectista normalmente analiza todas las condiciones desfavorables para el cálculo estructural un elemento y en lo que respecta a la acción del agua es un componente que debe incluirse obligatoriamente en el análisis de cargas, incluso si se concibe un sistema adecuado de drenaje.

No solamente la escorrentía superficial de las lluvias puede llegar hasta un muro de revestimiento o contención. También hay que considerar la conductividad hidráulica, la transmisividad y la capacidad de almacenamiento de agua del macizo rocoso en que se ubica un proyecto.

En las proximidades de las divisiones de rasantes (elevados o pasos a desnivel) que se hicieron en la ciudad, existen sistemas de alcantarillados y grandes líneas de acueducto, en las cuales pueden ocurrir averías.

Aunque exista un sistema de drenaje, la presencia del agua en una obra vial urbana se debe considerar siempre, pues los drenajes también están expuestos ante los arrastres de sedimentos.

En relación a lo ocurrido recientemente, se puede afirmar que un error llevó a otro, pues al no considerarse la presencia de agua en el trasdós del muro de revestimiento el análisis estructural resultó deficiente.

En el caso del elevado de la avenida 27 de Febrero con Máximo Gómez se construyeron muros de revestimiento, los cuales se utilizan para protección de taludes estables, ante lo cual se asume que el empuje activo del terreno (roca) es mínimo.

La falla estructural del muro de revestimiento se produjo porque colapsó la unión de la pantalla con la base al no tomarse en consideración la presencia del agua con su correspondiente presión hidrostática.

En la unión del paramento vertical con la base, por acción del empuje activo, se originó un momento y un esfuerzo cortante que ocasionaron efectos perniciosos debido a que no se calculó la armadura adecuada por haberse realizado un análisis de cargas deficiente.

Hay que llamar la atención sobre el estado en que habría quedado la base del muro, pues dependiendo de su configuración geométrica, específicamente si posee puntera y talón, existe la posibilidad de que haya sido dañada por grietas que podrían conducir a su rotura.

Este cuestionamiento surge a partir del hecho de que, ante la acción de las solicitaciones, en la base del muro también se producen momentos flectores.

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