martes, marzo 5, 2024
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El Padrejón en busca de la libertad y la fundación del sector de Los negros de Mina (2 de 2)

Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO ESTE.- La Iglesia de San Lorenzo de los Negros de Mina emerge como un testamento de una época marcada por la discriminación y la segregación racial. Su construcción, en la segunda mitad del siglo XVII, no solo representó un acto de devoción religiosa, sino también una respuesta a la necesidad de proporcionar un espacio espiritual para los poblados de esclavos africanos.

La intención detrás de la erección de esta iglesia revela una realidad social ineludible: el racismo arraigado que permeaba la sociedad de la época. El gobernador Francisco Sandoval y Castillo, consciente de la desigualdad y discriminación imperantes, decidió dotar a los esclavos liberados de un lugar de culto propio. Era una medida que buscaba alejar el olor sudoriento de la realidad de los negros libres de la majestuosidad de la catedral, un espacio sagrado donde también encontraban consuelo espiritual.

La ubicación estratégica de la Iglesia de San Lorenzo de los Negros de Mina es reveladora. Al situarse en el mismo sector donde residían los poblados de esclavos, se garantizaba que no tuvieran que cruzar el río Ozama para encontrar un refugio espiritual. Este acto, aunque motivado por la benevolencia aparente, también reflejaba la segregación física y simbólica de la población afrodescendiente.

La construcción de esta iglesia se convierte así en un testimonio tangible de la discriminación racial arraigada en la sociedad de la época. La existencia de un espacio de culto separado para los negros libres subraya la división social y cultural que imperaba, destacando la lucha constante por la igualdad y la justicia.

Hoy, la Iglesia de San Lorenzo de los Negros de Mina perdura como un monumento histórico, no solo de fervor religioso, sino también como un recordatorio de los tiempos en que la intolerancia y el racismo dejaron una marca indeleble en la sociedad dominicana. Al reflexionar sobre su historia, debemos esforzarnos por comprender y aprender de las sombras del pasado, con la esperanza de construir un futuro más inclusivo y equitativo.

El deber de un hombre, es estar donde es más útil. ​

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