Estados Unidos e Israel lanzaron una agresión militar de gran escala contra Irán, según confirmaron autoridades de ambos países y medios internacionales, en una escalada que vuelve a tensionar de forma crítica la situación en Medio Oriente.
El Ministerio de Defensa de Israel informó que Tel Aviv inició este sábado un “ataque preventivo” contra Irán. El titular de la cartera, Israel Katz, afirmó que la operación busca “eliminar las amenazas al Estado de Israel”.
Katz advirtió que, como consecuencia de la ofensiva, se espera una respuesta iraní con misiles y drones en el corto plazo, por lo que firmó una orden especial que impone estado de emergencia en todo el frente interno israelí.
EE.UU. se suma a la ofensiva
Posteriormente, medios estadounidenses confirmaron que fuerzas de Estados Unidos se unieron a los ataques israelíes, información que fue ratificada por el presidente Donald Trump. La participación directa de Washington marca un nuevo punto de inflexión en el conflicto regional.
Explosiones en Teherán
En Teherán, capital de Irán, se reportaron múltiples explosiones durante la noche. La agencia iraní Tasnim difundió imágenes de columnas de humo elevándose sobre distintos puntos de la ciudad, mientras se activaban sistemas de defensa aérea.
Hasta el momento, las autoridades iraníes no han ofrecido un balance oficial de daños o víctimas, aunque fuentes locales describen la situación como altamente tensa.
Un conflicto que vuelve a escalar
Esta nueva agresión ocurre meses después de la intervención militar de junio de 2025, cuando Israel lanzó un ataque contra Irán que derivó en un intercambio directo de misiles y drones entre ambos países, episodio conocido como la Guerra de los 12 Días.
Durante ese conflicto, las fuerzas israelíes atacaron instalaciones nucleares iraníes, así como altos mandos militares, funcionarios y científicos nucleares, varios de los cuales murieron junto a miembros de sus familias, según denunciaron autoridades de Teherán.
Analistas advierten que la participación directa de EE.UU. en esta nueva ofensiva eleva significativamente el riesgo de una confrontación regional de mayores proporciones, con posibles repercusiones globales en materia de seguridad y energía.







